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La vida es corta para levantarnos por la mañana con tristezas, nadie dice que será fácil, sólo te puedo asegurar que valdrá la pena

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lunes, 17 de agosto de 2026

"La edad en que el tiempo se sienta a la mesa"


Existe una etapa de la vida en la que el espejo comienza a tratarnos con una sinceridad casi ofensiva.

El cabello se va retirando discretamente. Las rodillas empiezan a emitir boletines sonoros. La memoria, a veces, decide jugar al escondite justamente con el nombre de esa persona que acabamos de encontrar en el supermercado.

Y también está el fenómeno más cruel de todos: levantarse de la silla soltando un “¡opa!” involuntario… como si la columna necesitara una autorización verbal para funcionar.

Pero tal vez haya una belleza secreta en todo eso.

Porque, mientras el cuerpo va negociando lentamente sus límites con el tiempo, el alma —curiosamente— comienza a hacerse más grande.

Más generosa. Más paciente. Más humana.

Llega una edad en la que ya no necesitamos ganar discusiones inútiles. Ni demostrar inteligencia. Ni competir por importancia. La vida finalmente nos enseña que ciertos trofeos pesan más de lo que valen.

Entonces comenzamos a cambiar la prisa por la presencia.

Y eso lo cambia todo.

El café deja de ser solo café. Se convierte en ceremonia. En encuentro. En una excusa para conversar sin mirar el reloj.

Las viejas amistades adquieren un brillo raro.

Porque sobrevivieron a las décadas, a los desencuentros, a los cambios, a las pérdidas, a la terquedad e incluso a las opiniones políticas —un milagro estadísticamente improbable para hombres mayores de setenta años… especialmente en los grupos de WhatsApp.

Y el amor… Ah, el amor también cambia.

Ya no necesita incendiar el mundo. Basta con calentar el corazón.

A veces llega en forma de un mensaje sencillo: “¿Estás bien?”

Y listo. Eso ilumina el día entero.

También descubrimos que la aventura, en la madurez, ha adquirido nuevos significados.

Dormir toda la noche sin despertarse dos veces para ir al baño se ha convertido casi en una experiencia trascendental. Encontrar un examen médico con todos los índices normales provoca una emoción semejante a ganar una Copa del Mundo. Y viajar sin olvidar los medicamentos ya puede considerarse un acto de audacia internacional.

Pero hay algo profundamente épico en seguir viviendo con ternura a pesar de todo.

A pesar de las ausencias.

A pesar de las despedidas.

A pesar de los amigos que partieron demasiado pronto y dejaron sillas vacías en nuestras mesas y silencios difíciles de explicar.

Aun así… seguimos organizando encuentros.

Planeando viajes. Riéndonos de las mismas historias.

Inventando motivos para celebrar cumpleaños.

Plantando ipés blancos en algún rincón de la memoria.

Tal vez eso sea lo que sostiene al mundo sin que nos demos cuenta: hombres y mujeres comunes que insisten delicadamente en seguir amando la vida.

Porque envejecer no es desaparecer.

Es disminuir el ruido exterior para escuchar mejor lo esencial.

Es descubrir que la felicidad quizás nunca fue una meta de llegada. Era simplemente aquella buena conversación después del almuerzo… la llamada inesperada… el abrazo prolongado… el amigo que todavía recuerda tu apodo de juventud… y la mesa donde alguien siempre guarda un lugar para ti.

Al final de cuentas, tal vez la gran victoria de la madurez sea esta:

"Aprender que la vida ya no necesita correr. Ahora puede simplemente… sentarse con nosotros a la mesa."

Dra. Patricia Aguirre de Martire/Guayaquil

El texto me llegó por Whatsapp

domingo, 21 de diciembre de 2025

Tan cierto para hoy y para mañana


Algo de razón lleva....

Cuando la televisión entró en mi casa, olvidé cómo leer un libro.
Cuando el coche se detuvo en mi puerta, olvidé cómo caminar.
Cuando tuve un teléfono móvil en mis manos, olvidé cómo escribir una carta.
Cuando llegó el ordenador, olvidé la ortografía.
Cuando instalaron el aire acondicionado, dejé de buscar la sombra y la brisa de un árbol.
Viviendo en la ciudad, olvidé el olor a tierra mojada.
Manejando tarjetas y cuentas bancarias, olvidé el verdadero valor del dinero.
Con los perfumes artificiales, olvidé el aroma de las flores frescas.
Con la comida rápida, olvidé los sabores de los platos tradicionales.
Siempre con prisas, olvidé cómo detenerme.
Y desde WhatsApp, olvidé cómo hablar con sinceridad.
Cuando morimos, nuestro dinero se queda en el banco.
Y sin embargo, en la vida, a menudo carecemos de lo que tenemos.
Cruel ironía: tras nuestra partida, grandes sumas de dinero suelen quedar sin usar.

Un importante empresario chino falleció, dejando 1.900 millones de dólares a su viuda.
Ella se casó con… su chófer.
El chófer dijo:
«Durante años pensé que trabajaba para mi jefe… y hoy me doy cuenta de que era él quien trabajaba para mí».
La realidad es dura:
Es mejor vivir mucho tiempo que poseer mucho.
Por lo tanto, debemos proteger lo que más valoramos: nuestra salud.
En un teléfono móvil de última generación, el 70% de las funciones no se utilizan.
En un coche de lujo, el 70% de las características y dispositivos son inútiles.
En una casa suntuosa, el 70% del espacio está desocupado.
En nuestros armarios, el 70% de la ropa nunca se usa.
En una vida de trabajo, el 70% de los ingresos beneficia a… otros.
Así que, aprendamos a valorar el 30% que nos queda:

* Hazte chequeos médicos, aunque te sientas bien.
* Bebe agua, aunque no tengas sed.
* Deja ir, incluso ante grandes problemas.
* Aprende a ceder, incluso cuando tengas razón.
* Mantén la humildad, incluso en el éxito.
* Conténtate con lo que tienes, aunque no sea mucho.
* Cuida tu cuerpo y tu mente, aunque estés muy ocupado.
* Y sobre todo… dedica tiempo a tus seres queridos.
* Cuida de tus amigos.

Comparte este mensaje con quienes son importantes para ti.  Me acaba de llegar por Wassap. Ignoro el autor

martes, 29 de abril de 2025

Los caminos del tiempo

Hay un silencio que llega con los años, y no es sólo la ausencia de ruido, sino una la suave transición entre lo que éramos y lo que nos hemos convertido.

A los 65 años, empiezas a sentir la sutileza del desapego. La sala que alguna vez palpitó con tus ideas ahora parece llena de voces que ya no piden tu opinión. 

No es un rechazo, es el ritmo de vida. Es entonces cuando aprendemos que nuestra contribución no está en el presente inmediato, sino en las huellas que dejamos en los corazones y las mentes a lo largo del camino, te das cuenta de que el mundo empresarial, que alguna vez fue tan vital, está en constante cambio. 

Él te sigue, indiferente a lo que hiciste o no hiciste. No es una derrota, es una liberación. Este es el momento de mirarte a ti mismo, despojarte de tu ego y revestirte de serenidad. Ya no se trata de demostrar, sino de enseñar, compartir, vivir. El verdadero logro no es lo que presumes, sino lo que inspiras.

A los 70 la sociedad parece olvidarte, pero Lo que ocurre es que llegaste a otro estado del ser. Quizás sea sólo una invitación a reevaluar lo que realmente importa. Los jóvenes no te reconocerán por lo que eras, y eso es una bendición disfrazada: ahora puedes ser quien eres. Sin máscaras, sin títulos, sólo la esencia. 

Los viejos amigos, aquellos que no preguntan “quién eras” sino “cómo estás”, se convierten en joyas preciosas, diamantes que brillan en el ocaso de la vida.

Y luego, a los 80 o 90 años, es la familia la que, en las prisas, se aleja un poco más. Pero ahí es donde la sabiduría nos abraza con fuerza. Entendemos que el amor no es posesión: es libertad. 

Tus hijos, tus nietos, siguen sus vidas, como tú seguiste la tuya. La distancia física no disminuye el afecto, pero enseña que el verdadero amor es generoso, no exigente.

Cuando la Tierra finalmente nos   llame, no hay motivo para temer. Es el último baile de un ciclo natural, el cierre de un capítulo escrito con sudor, lágrimas, risas y recuerdos. Pero lo que queda, lo que nunca será realmente eliminado, son las marcas que dejamos en las almas que tocamos.

Por eso, mientras haya aliento, energía, mientras el corazón lata constantemente, vivamos intensamente. 

Abraza los encuentros, ríe a carcajadas, disfruta de los placeres simples y complejos de la vida; simplemente, ama. Cultiva tus amistades como quien cuida un jardín. Porque, al final, lo que queda no son los logros, ni los títulos, ni los aplausos. Lo que queda son los vínculos, los momentos compartidos, la luz que difundimos.

Sé luz, sé presencia y tendrás eternidad.

José Luis Ricchetti. Escritor brasileño "Los caminos del tiempo"*

Dedicado a todos los que entienden que el tiempo no borra, solo transforma

martes, 30 de julio de 2024

A los 40 (Tips)

 


¿Deberíamios darnos cuenta? O son  solo ideas , consejitos que nadie pondrá en práctica.

1. Alguien gana 10 veces más que tú en un trabajo de 9-5 porque tienen más "apalancamiento" con su trabajo.

2. La distracción es el mayor asesino del éxito. Atrofia y destruye tu cerebro.

3. No deberías aceptar consejos de gente que no está donde quieres estar en la vida.

4. Nadie viene a salvar tus problemas. Tu vida es 100% tu responsabilidad.

5. No necesitas 100 libros de autoayuda, todo lo que necesitas es acción y autodisciplina.

6. A menos que hayas ido a la universidad para aprender una habilidad específica (ie. doctor, ingeniero, abogado), puedes ganar más dinero en los próximos 90 días solo aprendiendo ventas.

7. Nadie se preocupa por ti. Así que deja de ser tímido, sal y crea tus oportunidades.

8. Si encuentras a alguien más inteligente que tú, trabaja con ellos, no compitas.

9. Fumar no tiene ningún beneficio en tu vida. Este hábito solo ralentizará tu pensamiento y disminuirá tu concentración

10. La comodidad es la peor adicción y boleto barato a la depresión.

11. No le digas a la gente más de lo que necesita saber, respeta tu privacidad.

12. Evita el alcohol a toda costa. No hay nada peor que perder los sentidos y actuar como un tonto.

13. Mantén tus estándares altos y no te conformes con algo porque está disponible.

14. La familia que creas es más importante que la familia de la que vienes.

15. Entrénate para no tomarte nada personalmente para salvarte del 99.99% de los problemas mentales.

.

Anónimo, Me llegó vía 

WhatsApp

domingo, 18 de junio de 2023

En algún momento de nuestras vidas perdemos la guerra contra el tiempo...


Tarde que temprano perdemos la guerra contra el tiempo... Nuestra juventud se nos escapa del cuerpo y la gravedad fuerte y descarada se toma todo aquello que cuidadosamente nos hemos esforzado por mantener en su lugar..

Un día nos damos cuenta que no hay tacón cómodo,
que no vemos sin gafas y las raíces de nuestras
canas crecen sin piedad.
Que nuestra cintura se va emparejando y
nuestras rodillas se van redondeando.
Un día, nos cansamos de imitar en el espejo,
a aquella joven que fuimos,
y que bello que ha sido,
haberlo vivido y sentido.
Haber dado tanto amor, como haberlo recibido.
Adquirir la experiencia y aprender de paciencia.
Qué importa que vamos pa' viejas,
que las hay más jóvenes y más bellas.
Qué importa si tenemos la vida y cada experiencia
nos pinta de sabiduría.
Que honor haber sido y continuar siendo madres,
esposas, novias, hermanas, abuelas y amigas.
Que aún nos queda mucho amor por vivir
y llega sin exigir ni pedir.
Que maravillosa es esta etapa de ser como somos,
de amarnos tal cual.
Que lindo es seguir adelante con
todo lo vivido y aprendido.



Menchu Regueiro Iglesias

lunes, 1 de mayo de 2023

Caminando junto a la vida



Opuestos: Dos versiones de lo mismo

Hay dos clases de Silencio: uno que asfixia y ahoga...otro que oxigena... equilibra y armoniza...

Hay dos clases de Cansancio: uno tedioso y estéril...otro lleno de sentido...rico y fecundo...

Hay dos clases de Soledad: una que hasta “acompañada” destruye... otra que "sola o acompañada", edifica... planifica y ¡REVIVE!

Hay dos clases de Trabajo: uno que esclaviza y mutila...otro que vivifica... ilumina y libera...

Hay dos clases de Risa: una que ofende y agrede...otra que alegra... entusiasma y reanima...

Hay dos clases de Mirada: una que degrada y mutila...otra que enaltece reconforta y sublima...

Hay dos clases de Relaciones: unas que aniquilan y envilecen... otras que logran el 'milagro' de hacer surgir lo mejor de nosotros mismos...

En la vida hay «dos clases» de todo o de casi todo y cada uno de nosotros... desde el fondo de nuestros corazones..
sabemos con qué 'clase' de realidad decidimos Vivir…

La Vida no se nos da 'de una vez' y para siempre... La vida se nos da cada día... cada minuto...cada instante..."



Hugo Rizzo Caminando junto a la Vida

domingo, 27 de noviembre de 2022

El tiempo no se detiene

 

EL TIEMPO NO SE DETIENE 

Seguramente todos hemos leído esta reflexión o parte de ella. Pero como me gusta, dejo constancia de ello. 


"La vida es una tarea que nos trajimos para hacer en casa."

Cuando uno mira... ya son las seis de la tarde; cuando uno mira... ya es viernes; cuando uno mira... ya se terminó 
el mes, cuando uno mira... ya se terminó el año; cuando uno mira...¡ya se pasaron 50, 60 y 70 años!
Cuando uno mira... ya no sabemos más por donde andan nuestros amigos.
Cuando uno mira... perdimos al amor de nuestra vida y ahora, es tarde ya para volver atrás.
 
No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo. No dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos 
pronto no serán tuyos, y tendrás que hacer algo con ése tiempo que resta, en donde lo único que vamos
a extrañar será el espacio que sólo se puede disfrutar con los amigos de siempre. 
Ese tiempo que, lamentablemente, no vuelve jamás..."
Es preciso eliminar el "DESPUÉS"...
Después* te llamo. 
*Después* lo hago. 
*Después* lo digo.
*Después*yo cambio. 
Dejamos todo para *Después*, como si el *Después* fuese lo mejor...
Por qué no entendemos que... *Después* el café se enfría,*Después* la prioridad cambia, 
*Después* el encanto se pierde, *Después* temprano se convierte en tarde, 
*Después* la añoranza pasa, *Después* las cosas cambian,*Después*los hijos crecen,
*Después* la gente envejece, *Después* el día es noche,*Después* la vida se acaba.
No dejes nada para *Después*, 
porque en la espera del *Después*, tú puedes perder los mejores momentos, las mejores experiencias, 
los mejores amigos, los mayores amores. 
Acuérdate que el *Después* puede ser tarde. 
*¡El día es hoy!*
*YA NO ESTAMOS EN EDAD DE POSPONER NADA.*



lunes, 24 de enero de 2022

¿De donde viene la salud?

                                                                



La salud no siempre viene de los genes o los buenos hábitos.

*1.-*   La mayoría de las veces se genera desde la *paz mental*, la paz en el corazón y en el espíritu. 
*2.-*   Viene con la *risa*, el buen humor aún en los peores momentos, de la aceptación genuina de uno mismo 
          y de los demás.
*3.-*   Viene con la *MÚSICA* que nos alegra y acelera nuestras neuronas.
*4.-*   Viene con el *AMOR* y el cuidado de nosotros mismos y la aceptación de los demás. 
*5.-*   Viene de los alimentos saludables e imprescindibles, que nos proveen de energía y los cuales no están                     propiamente en un plato equilibrado por ejemplo :
*6.-*   En las calorías de un *abrazo fuerte* aún en la distancia.
*7.-*   En las proteínas de un *Te quiero, Te amo, Te adoro*.
*8.-*   En los omegas de un *“Aquí estoy”*.
*9.-*   De la dopamina que genera inmediatamente un *Te ves increíble*. 
*10.-* En el anti-cancerígeno por excelencia que proporcionan la honestidad indiscutible y la fiel compañía de los
          amigos y familia
*11.-* En todo lo anterior, siempre acompañado por los otros antioxidantes que no vienen exactamente en una                  copa  de vino, si no de *la conversación* con esa persona especial que te escucha y te hace sentir 
          que ese es el momento para ambos
*12.-* En las *bendiciones y los buenos deseos*,que damos y recibimos a diario y en cada momento. 
*13.-* En las *oraciones*, que elevamos por los demás y por nosotros mismos.
*14.-* En la *sinceridad* con la que realizamos nuestros actos de caridad y de bien, sin saber a quien .
*15.-* En nuestra *fe*, en la aceptación, de que todo lo que nos sucede, aún sin entenderlo, son los verdaderos
          planes de Dios para con nosotros, y que siempre estos serán mejores que nuestros planes.


Este texto llegó a mis manos, me encantó, lo comparto 

sábado, 13 de noviembre de 2021

Llega un día

 



LLEGA UN DÍA...


“Llega un día que perdemos la guerra contra el tiempo...
Nuestra juventud se nos escapa del cuerpo y la gravedad fuerte y descarada se toma todo aquello que cuidadosamente nos hemos esforzado por mantener en su lugar.
Ya no hay cremas ni pomadas que borren las marcas de tantas risas, penas, trasnochos y enojos de nuestro semblante.
Tomamos vitaminas, colágeno, limón, jengibre, vinagre de manzana, miel y omega 3 y cuanta fórmula hechicera se nos atraviese.
Comemos menos para llenarnos de hambre.
Sudamos cuando hace frío y el sueño nos desvela.

Un día nos damos cuenta que no hay tacón cómodo, que no vemos sin gafas y las raíces de nuestras canas crecen sin piedad. Que nuestra cintura se va emparejando y nuestras rodillas se van redondeando.
Un día, nos cansamos de imitar en el espejo, a aquella joven que fuimos. Nos miramos de frente, sin luz cálida ni sombras y por fin aceptamos que hemos vivido más vida de la que nos queda.

Y que bello que ha sido haberlo vivido y sentido, haber dado tanto amor, como haberlo recibido. Adquirir la experiencia y aprender de paciencia.

Qué importa si ganó la gravedad, que perdimos la guerra contra las arrugas, que nos cansamos de hundir el estómago, de sacar el pecho y la cola. Qué importa si vamos para viejas, que las hay más jóvenes y más bellas. Qué importa si tenemos la vida y cada experiencia nos pinta de sabiduría.

Que honor haber sido y continuar siendo madres, esposas, novias, amantes, hermanas, abuelas y amigas. Que aún nos queda mucho amor por vivir y llega sin exigir ni pedir. Que maravillosa es esta etapa de ser como somos, de amarnos tal cual. Que lindo es seguir adelante con todo lo vivido y aprendido".

(Texto: Elisa Dapena Cruz

lunes, 16 de septiembre de 2019

La felicidad es percepción


Cuanto más se medita, mayor es la capacidad de percepción y más fina la sensibilidad, eso puedo asegurarlo. Se deja de vivir embotado, que es como suelen transcurrir nuestros días.
La mirada se limpia y se comienza a ver el verdadero color de las cosas. El oído se afina hasta límites insospechados, y empiezas a escuchar —y en esto no hay ni un gramo de poesía— el verdadero sonido del mundo. Todo, hasta lo más prosaico, parece más brillante y sencillo. Se camina con mayor ligereza.
Se sonríe con más frecuencia. La atmósfera parece llena de un no se qué, imprescindible y palpitante. ¿Suena bien? ¡Excelente! Pero confieso que yo solo lo he experimentado durante algunos segundos y solo en contadas ocasiones.
Normalmente estoy a la deriva: entre el que era antes de iniciarme en la meditación y el que empiezo a ser ahora.
«A la deriva» es la expresión más exacta: a veces aquí, meditando, a veces quién sabe dónde, allá donde me hayan llevado mis incontables distracciones.
Soy algo así como un barco, y más una frágil barquichuela que un sólido trasatlántico. El oleaje juega conmigo a su capricho, pero de tanto como estoy mirando cómo vienen y se van esas olas, la verdad es que estoy empezando a transformarme en el oleaje mismo y a no saber qué ha sido de mi pobre barquichuela. Hasta que, efectivamente, la encuentro: «Sí, ahí está», me digo entonces. «A la deriva». Cada vez que monto en esa barquichuela, dejo de ser yo; cada vez que me arrojo al mar, me encuentro.

Pablo D'Ors, BIOGRAFÍA DEL SILENCIO.

martes, 30 de julio de 2019

El río y el mar


Dicen que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo.
mirar para atrás, a todo el camino que recorrió, a las cumbres, las montañas,
al largo y sinuoso camino que abrió a través de selvas y poblados,
y ve frente a sí un océano tan grande, que entrar en él solo puede ser desaparecer para siempre .
Pero no hay otra manera.
El río no puede volver.
Nadie puede volver.
Volver atrás es imposible en la existencia.
El río necesita aceptar su naturaleza
y entrar en el océano.
Solamente entrando en el océano se diluirá el miedo,
porque solo entonces sabrá el río que no se trata de desaparecer en el océano,
sino de convertirse en océano”.
Khalil Gibran

No debemos vivir en el pasado, en lo pasó porque como el río no podemos volver atrás. Debemos encontrar el sentido de nuestra vida en el presente, en el aquí y el ahora. Y fluir como el río.... Aceptarnos como somos y darnos una oportunidad de avanzar cada día.

miércoles, 9 de marzo de 2016

El rey y el recaudador



Un cuento que me llegó vía e-mail y me pareció al menos  curioso. Me ha hecho pensar....
Igual algunos ya lo conocéis porque está circulando por la red

Cuentan que, en los tiempos de los últimos Reyes de Francia antes de la Revolución Francesa, durante el "Despotismo" donde el Rey era "El Estado", un súbdito que era el Recaudador de Impuestos, se acercó a su Rey con la nueva propuesta para aumentar la recaudación de impuestos.
En esta propuesta el Recaudador proponía cobrar ahora más impuestos a los RICOS del Reino.

Entonces el rey, muy complaciente y viendo la ingenuidad de su subordinado le dijo:
"NO, mi querido súbdito. A los RICOS no ... Son mis amigos casi todos, y si los enojamos ya no me van a invitar a sus fiestas, francachelas, guateques, bautizos, bodorrios, … Todos ellos y nosotros somos "gente guapa" y no les podemos hacer eso.
Además ¿Cuántos RICOS hay en el Reino? ¿Cuánto más podríamos recaudar? No, no, no. Eso ni pensarlo. Además ¿no te das cuenta de que tienen dinero y poder y se nos pueden marchar a otro Reino y llevándoselo todo?
Pero te lo agradezco y perdono, no tienes el conocimiento que yo tengo".

Se fue el Recaudador, todo agitado a hacer una nueva propuesta. Cuando se la presentó al Rey éste dijo:
"¿A LOS POBRES? NOOOO… mi querido súbdito. A esos ¿De dónde les podemos sacar impuestos? Apenas tienen para comer. Además, muchos de ellos son POBRES por flojos, por ignorantes, por viciosos, … y nunca saldrán de su pobreza.
No, con ellos no te metas. Déjalos como están. Así viven contentos y tranquilos,sin ambiciones.
No hay que alborotarlos. Además..., son los que votan."

Entonces el subordinado ya todo desorientado le preguntó al Rey:
"Entonces, su majestad, oriénteme, ¿Qué me sugiere para poder recaudar más impuestos para la Corona?"
Y el Rey le dijo:
"Cóbrales más a los de la CLASE MEDIA, a los burgueses, a los profesionales, a los comerciantes, a los académicos, a los científicos, a los músicos, a la mediana burocracia, etc., etc., etc.,
 A ESOS SÍ"
Y el Recaudador contestó:
"Pero su majestad, a ellos ya les estamos cobrando impuestos. A ellos son a los que siempre les aumentamos los impuestos. Se nos van a enojar".
Y el Rey le contestó:
"Es posible, pero la CLASE MEDIA tiene algo que las otras clases no tienen, o que muy pocas de ellas tienen.Tienen sueños y ambiciones y su mayor sueño es ser RICOS algún día, por lo mismo estudian,  estudian y estudian; trabajan y trabajan y trabajan.
Sí, se van a molestar por tener que pagar más impuestos, pero su sueño va a ser superior a su enojo y por lo mismo van a seguir estudiando, estudiando y estudiando; trabajando, trabajando y trabajando con la ilusión de llegar a ser RICOS un día.
Pero tampoco nos conviene que lleguen a ser RICOS porque luego ¿Quién pagaría impuestos?
Por esas razones a ellos es a los que hay que cobrarles más impuestos.
Recuerda los POBRES votan, la CLASE MEDIA paga impuestos y los RICOS son los dueños de todo lo que tenemos, nos celebran y nos invitan a sus fiestas".

El recaudador se quedó impresionado de la sabiduría y agudeza mental de su majestad y se fue a cobrar más impuestos a los de la CLASE MEDIA
(Cualquier coincidencia con la vida real es pura imaginación…)

Desconozco al autor. Viene sin firma

domingo, 6 de julio de 2014

El punto negro



El verano trae consigo momentos para descansar, reflexionar, pensar sobre nuestra vida. He recibido este e-mail (no el autor)pero también me dejó pensativa.
Soy por naturaleza optimista aunque a veces caigo también en algún punto negro porque los hay en la vida, pero enseguida le doy la vuelta como un calcetín, y donde había negro, pongo blanco y encuentro el lado positivo.
He conocido mucha gente a lo largo de mi vida y muchos de ellos solo ven lo malo hasta en lo bueno respecto a si mismos. Se sienten mal, frustrados, tristes y lo peor es que agobian al que están a su lado, y sin razón alguna.

El punto negro

Cierto día, un profesor llegó a la sala de clase y les dijo a los alumnos para que se prepararen para un examen relámpago. Todos se acomodaron en sus filas, aguardando asustados la prueba que vendría. El profesor fue entregando  la hoja de la prueba con la parte del texto boca abajo como era de costumbre. Después que todos la tenían,  les pidió que le dieran la vuelta. Para sorpresa de todos, no había ninguna pregunta o texto, solamente había un punto negro, en medio de la hoja. El profesor, analizando la expresión de sorpresa que todos hacían, dijo lo siguiente:

-Ahora vais a escribir un texto sobre lo que estáis viendo.
Todos los alumnos, confusos, comenzaron, entonces, la difícil e inexplicable tarea. Terminado el tiempo, el profesor recogió las hojas, se puso al frete del grupo y comenzó a leer las redacciones en voz alta. Todos, sin excepción, definieron el punto negro, intentando dar explicaciones por su presencia en el centro de la hoja. Terminada la lectura, la sala en silencio, el profesor entonces comenzó a explicar:

- Ese test no puntuará  para la nota final., pero espero que sirva de lección para todos nosotros.
Nadie en el aula dijo algo sobre la hoja en blanco. Todos centralizaron sus atenciones en el punto negro.
Así sucede en nuestras vidas.


Pasa tiempo a solas contigo mismo, en silencio. Escucha tu voz interior. Medita sobre la vida en general.
Tenemos una hoja en blanco entera para observar y aprovechar, pero siempre nos concentramos en los puntos negros. La vida es un regalo de la naturaleza dado a cada uno de nosotros, con extremo cariño y cuidado. Tenemos motivos para celebrar siempre La naturaleza que se renueva, los amigos que están presentes, el empleo que nos da el sustento, los milagros que diariamente presenciamos.
Sin embargo, insistimos en mirar hacia el punto negro. El problema de la salud que nos preocupa, la falta de dinero, las relaciones difíciles con un familiar, la decepción con un amigo.
Los puntos negros son mínimos en comparación con todo aquello que tenemos diariamente, pero son ellos los que llenan nuestra mente.

No te empeñes en contemplar los puntos negros de tu vida.. Si no puedes cambiarlos acéptalos pero sobre todo aprovecha cada ocasión, cada momento, cada oportunidad que te brinda la vida para ser feliz y hacer felices a lo que te rodean.

domingo, 1 de junio de 2014

Los versos de la calle



Metro de Madrid.
Vagón Línea 5.


Los versos de la calle
Hay demasiados versos en el mundo. Como el canalla que engendra y abandona, echo a andar otro atajo aunque nadie lo exija ni lo espere. Los veo formarse indefensos y salir en busca de alguien que los resguarde. La inmensa mayoría les da la espalda. Cuando ellos se acercan las personas desvían la mirada y hacen como si los versos no existieran.
En su desamparo los versos se drogan aspirando la Nada y se quedan inertes en la esquina. Algunos se dan valor para entrar en lugares públicos. Tampoco allí los toman en cuenta y el personal los expulsa de mala manera.
Entonces suben a los vagones del Metro e intentan pregonar su mercancía entre la hostilidad, el desprecio o cuando menos la indiferencia de los pasajeros. No les queda más remedio que entrar en las casas cuando nadie los ve y tratar de abrirse camino en los ojos, el oído y la mente de quienes no los han invitado.
Cómo no vivirte agradecido si tú los recoges por un instante y los vuelves parte de tu voz interior, de tu respiración y el rítmico fluir de tu sangre. Al menos por esa noche los versos de la calle, los hijos de la inconsciencia y la intemperie, están a salvo. Mañana quién sabe. Sólo hay algo seguro: dentro de poco ellos también se habrán evaporado. Nuevas legiones atestarán las ciudades.
(José Emilio Pacheco)



jueves, 21 de noviembre de 2013

La primera lección de derecho



                           LA PRIMERA LECCIÓN DE DERECHO
Hace varias décadas, cuando cursaba mi primer año de derecho, corría marzo y era la primera clase de mi primera materia en la Facultad, "Introducción al Derecho". Estábamos todos sentados cuando entró el profesor en el aula, de muy mal talante y con cara de pocos amigos. Lo primero que hizo, sin siquiera saludar, fue preguntarle el nombre a un alumno que estaba sentado en la primera fila:
-¿Cómo te llamas?
-Me llamo Juan, señor.
-¡Vete de mi clase y no quiero que vuelvas nunca más!
- gritó el desagradable profesor.
Juan estaba desconcertado. Cuando reaccionó se levantó torpemente, recogió sus cosas y salió de la clase. Todos estábamos asustados e indignados; pero nadie protestó. El profesor era un hombre mayor, próximo a la jubilación, aunque se lo veía bien plantado, diría imponente, vestido con su traje oscuro, todo en él emanaba autoridad; en tanto que nosotros, salvo algunos pocos de más edad, éramos todos jóvenes adolescentes recién egresados de la escuela secundaria.
-Está bien. Ahora si. Comencemos con la clase:
¿Para qué sirven las leyes?
Seguíamos asustados; pero poco a poco comenzamos a responder a su pregunta:
- Para que haya un orden en nuestra sociedad.
-¡No! Contestó el profesor.
- Para cumplirlas.
-Dijo otro alumno.
.-¡No!
-Para que la gente mala pague por sus actos. -Respondió un tercero.
-¡No! ¿Pero es que nadie sabrá responder esta pregunta?
-Para que haya justicia.
-Dijo tímidamente una chica.
-¡Por fin! Eso es, para que haya justicia. Y ahora: ¿para qué sirve la justicia?
Todos empezábamos a estar molestos por esa actitud tan grosera. Sin embargo, seguíamos respondiendo:
-Para salvaguardar los derechos de los individuos.
-Bien, ¿qué más?
-Preguntó el profesor.
-Para discriminar lo que está bien de lo que está mal.
-Dijo otro.
-Sigue, insistió el profesor.
-Para premiar a quien hace el bien.
-Ok, no está mal; pero respondan a esta pregunta: ¿Actué correctamente
al expulsar de la clase a Juan?
Todos nos quedamos callados, nadie respondos.
-¡Quiero una respuesta fuerte, decidida y unánime!
-¡No! Dijimos todos a la vez.
-¿Podría decirse que cometí una injusticia?
-¡Sí
-¿Por qué nadie hizo algo para defender a Juan? Ni siquiera el propio Juan que era el afectado ¿Para qué queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica, para hacerlas cumplir? Cada uno de ustedes tiene la obligación de actuar ante la presencia de una injusticia.
¡Todos! ¡No vuelvan a quedarse callados nunca más, no pierdan su dignidad!
Tú, vete a buscar a Juan dijo mirándome fijamente.
Aquel día recibí la lección más práctica de mi clase de toda mi carrera de Derecho.
CUANDO NO DEFENDEMOS NUESTROS DERECHOS PERDEMOS LA DIGNIDAD Y LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA.

Anónimo

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Desechando lo desechable


Es una interesante reflexión de este periodista con el que me siento identificada en esto de usar y tirar y forma parte de mi experiencia vital. Mis padres hacían lo mismo. Todo valía y yo al principio hice lo propio hasta que me adapté a este sistema con reservas. Término medio.
No voy a decir jamás que cualquier tiempo pasado fue mejor, sería absurdo sabiendo de antemano que no es verdad. Era otra época con sus ventajas y desventajas, y la misma diferencia generacional de la que afortunadamente aún guardo memoria.
Hoy las cosas son de otra manera y a los mayores siempre nos ha costado ceder el testigo a las generaciones futuras y avanzar con ellos. Pero el tren sigue su marcha y no se va a detener porque yo no esté de acuerdo. Intento vivir de acuerdo con mis valores y adecuándome en lo posible a los signos de los tiempos en muchas cosas. Ya no guardo tanto y tiro lo que no me sirve, aunque todavía tengo el vicio de atesorar recuerdos cuando leo o comento, pero cada vez menos...
Renovarse o morir "That´s the question"

"Desechando lo desechable (Para mayores de 40)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. ¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor.
Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
 ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos! 
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida! ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces. ¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica. ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa? ¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. 
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII) No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan. 
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Le dábamos crédito a todo. Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron? En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. 
Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. 
¡Tooodo guardábamos! Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. 
Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver.
 ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos.

Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!! Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! 
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. 
No lo voy a hacer. 
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. 
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. 
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Marciano Durán


Nota
Tengo información de que este artículo se le atribuye  a Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo y es de  Marciano Durán  y se encuentra a disposición de todos  (junto a un par de centenares de crónicas más) sin más requisito para utilizarlas que no modificar su contenido.

Agradezco a Dpto de Prensa de "Crónicas marcianas y uruguayas" haberme  informado y poder subsanar  este  error.

"Eduardo Galeano: “Mi trabajo más felicitado, más laureado, que circula por Internet no me pertenece”
Marciano Duran
Como si se tratara de olas cibernéticas que aparecen cada poco tiempo, en estos últimos días ha vuelto a circular profusamente en la red el artículo “Desechando lo desechable” firmado por Eduardo Galeano.
En la última semana hemos contestado decenas de correos explicando una vez más la situación.
Parece que siguen las dudas. Aclaremos por última vez:

El texto “Desechando lo desechable” está incluido en el libro “La cuestión es darse maña y otras incoherencias”. de Marciano Durán"

jueves, 25 de julio de 2013

Hay que buscarse un amante

Museo Británico de Londres: Conjunto de pastillas que se toma una persona a lo largo de una vida 

Durante nuestra visita por  el Museo Británico,  en una de sus salas tuvimos la oportunidad de ver la exposición 
"De la cuna a la tumba"
Es un recorrido por  todos los fármacos que llegamos a tomar a largo de  nuestra vida. 
Quedé impactada por el tamaño de la mesa, que ocupaba una de las salas de esta impresionante pinacoteca londinense.

Todos nos peguntábamos que si era posible consumir esta cantidad de fármacos a lo largo de la vida, mientras intentábamos identificar alguna entre tantas pastillas multicolores. Sencillamente impactante.   
Mientras estaba absorta buscando alguna conocida ,  me vino a la cabeza  por asociación de ideas este relato del Dr. Bucay  que  ya había subido en mi otro blog hace tiempo.


Hay que buscarse un amante

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro:
"Depresión" y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan,  "ES UN AMANTE."
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.

A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición:
Amante es: "Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.
Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...
En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino de durar.

Y que es durar? - Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista... de la vida. Pensá que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.
Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...
La sicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:

"Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida".
Jorge Bucay

¿Ya tienes uno o varios tal vez , o te dedicas a tomar pastillas?


Otros post de Bucay  en este blog
Amarse con los ojos abiertos
La princesa busca marido
Tenemos tantas cosas que aprender
Para poner en práctica
El cuento de Latiff
Me gustaría ser...

Todos me han llegado via e-mail Aunque soy asidua de la revista psicología positiva Mente Sana
que edita Jorge Bucay. (Médico y terapeuta gestáltico)

jueves, 11 de julio de 2013

Ser transparente


A veces, me pregunto por qué es tan difícil ser transparente...
Acostumbramos a creer que “Ser Transparente” es simplemente ser sincero, no engañar a los otros. Mas, “Ser Transparente” es mucho más que eso...

-Es tener coraje de exponerse, de ser frágil, de llorar, de hablar lo que uno siente...
-Ser transparente es desnudar el alma, es dejar caer las “máscaras”, bajar las armas...
-Es tratar de destruir los inmensos y gruesos muros que insistimos tanto en empeñarnos para levantar...
-Ser transparente es permitir que toda nuestra dulzura aflore, desabroche, transborde...
-Mas, infelizmente, casi siempre, la mayoría de nosotros decide no correr ese riesgo...
-Optamos por la dureza de la razón a la belleza que representa toda la fragilidad humana...
-Preferimos el nudo en la garganta a las lágrimas que brotan de lo más profundo de nuestro ser...
-Preferimos perdernos en una búsqueda insana con respuestas inmediatas a simplemente admitir que no sabemos, que tenemos miedo.
-Por más doloroso que sea tener que construir una “máscara” que nos distancia cada vez más de quien realmente somos...
-Elegimos Mantener una imagen que nos de la sensación de protección y así nos vamos ahogando más y más en falsas palabras, en falsas actitudes, en falsos sentimientos, y nis es porque seamos personas mentirosas más bien porque, como hojas secas, nos perdemos de nosotros mismos y ya no sabemos dónde está nuestra dulzura, nuestro amor más intenso y no contaminado!
Con el pasar de los años, un vacío frío y oscuro nos hace percibir que ya no sabemos dar y ni pedir lo que más precioso tenemos para compartir con los hermanos... dulzura, compasión...comprensión...
Todos nosotros sufrimos y a veces nos sentimos solos, inmensamente tristes y lloramos bajito antes de dormir, en un silencio que nos lleva a la nostalgia de “nosotros mismos”... de aquello que pulsa y grita dentro de nosotros, pero no tenemos el coraje de mostrarlo a aquellos que más amamos.

Porque infelizmente, hemos aprendido que es mejor tomar represalias, atacar, agredir, acusar,criticar y juzgar que simplemente decir: “Tú me estás hiriendo...¿puedes parar, por favor?”
Igual hemos aprendido a reconocer esta actitud como signo de debilidad, es ser bobo, es ser menos que el otro......cuando, en realidad, si dejamos que nuestra razón escuche también a nuestro corazón, podríamos evitar tanto dolor...
No debemos tener miedo de las confrontaciones...mas sugiero que dejemos explotar toda nuestra dulzura!
Que consigamos no contener el llanto, ni la carcajada, no esconder tanto nuestro miedo, no desear parecer tan invencible!
Que consigamos no controlar tanto, responder tanto, competir tanto...Mas confiar siempre!
Que consigamos no olvidar que “la vida es tan corta y la tarea de vivirla es tan difícil que cuando comenzamos a aprenderla, yá es hora de partir...”

Sigamos en la certeza de que...TODO PASA... Que consigamos dulcemente vivir... sentir... amar... y algún día ser transparentes!
Que ese momento que vivamos, sea de mucha alegría o de dolor...Va a pasar!
Y debemos seguir hacia adelante, sin mirar para atrás, siempre transparentes, porque sabiendo que todo pasa

(Autor desconocido)

miércoles, 22 de mayo de 2013

Amarse con los ojos abiertos


Quizás la expectativa de felicidad instantánea que solemos endilgarle al vínculo de pareja, este deseo de exultancia, se deba a un estiramiento ilusorio del instante de enamoramiento.
Cuando uno se enamora en realidad no ve al otro en su totalidad, sino que el otro funciona como una pantalla donde el enamorado proyecta sus aspectos idealizados.

Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, son más duraderos y están anclados a la percepción de la realidad externa. La construcción del amor empieza cuando puedo ver al que tengo enfrente, cuando descubro al otro.
Es allí cuando el amor reemplaza al enamoramiento.

Pasado ese momento inicial comienzan a salir a la luz las peores partes mías que también proyecto en él. Amar a alguien es el desafío de deshacer aquellas proyecciones para relacionarse verdaderamente con el otro. Este proceso no es fácil, pero es una de las cosas más hermosas que ocurren o que ayudamos a que ocurran.

Hablamos del amor en el sentido de "que nos importa el bienestar del otro".

Nada más y nada menos. El amor como el bienestar que invade cuerpo y alma y que se afianza cuando puedo ver al otro sin querer cambiarlo.

Más importante que la manera de ser del otro, importa el bienestar que siento a su lado y su bienestar al lado mío. El placer de estar con alguien que se ocupa de que uno esté bien, que percibe lo que necesitamos y disfruta al dárnoslo, eso hace al amor.
Una pareja es más que una decisión, es algo que ocurre cuando nos sentimos unidos a otro de una manera diferente. Podría decir que desde el placer de estar con otro tomamos la decisión de compartir gran parte de nuestra vida con esa persona y descubrimos el gusto de estar juntos. Aunque es necesario saber que encontrar un compañero de ruta no es suficiente; también hace falta que esa persona sea capaz de nutrirnos, como ya dijimos, que de hecho sea una eficaz ayuda en nuestro crecimiento personal.

Welwood dice que el verdadero amor existe cuando amamos por lo que sabemos que esa persona puede llegar a ser, no solo por lo que es.

"El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidad reconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera un doble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos que corresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser. En el enamoramiento hay un yo me amo al verme reflejado en vos." Mauricio Abadi.

Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias.

Jorge Bucay

OTROS
La princesa busca marido
Tenemos tantas cosas que aprender
Para poner en práctica
Hay que buscarse un amante
El cuento de Latiff
Me gustaría ser...

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que edita Jorge Bucay. (Médico y terapeuta gestáltico)

viernes, 19 de abril de 2013

Hermann Hesse


*El aburrimiento es algo que no conoce la naturaleza; es un invento de los habitantes de la ciudad.

*Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros.

*La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.

*Quienes no quieren responsabilidad ni pensar por cuenta propia necesitan y exigen caudillos.

*Pienso que lo más importante no es cuál sea el credo de una persona, sino que tenga un credo.

*El mundo esta tan chiflado fuera de los manicomios como dentro

*Siente con todo el sufrimiento del mundo, pero no dirijas tus fuerzas allí donde seas impotente, sino a tu prójimo, al que puedes ayudar, amar y alegrar."

*Algunos pensamos que lo que nos hace más fuertes es aguantar, pero otras veces es dejarlo estar.

*Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible.

*También yo se que en la desgracia es más sencillo echar la culpa a los demás

*Ninguna persona puede ver y comprender en otros lo que ella misma no ha vivido."

*Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros.

*Fe y duda se corresponden mutuamente, se pertenecen de modo complementario. Donde nunca se duda tampoco se cree cabalmente."

*Los libros sólo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles.

*Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos.

*Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.


Breve Biografía
Hermann Karl Hesse, fue un escritor, poeta, novelista y pintor alemán que recibió la nacionalidad suiza en mayo de 1924. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, como reconocimiento a su trayectoria literaria. (Wikipedia)

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