Piensa

La vida es corta para levantarnos por la mañana con tristezas, nadie dice que será fácil, sólo te puedo asegurar que valdrá la pena

viernes, 29 de enero de 2010

La viejecita mal humorada


Cuando una viejita murió en la sección para el tratamiento de enfermedades de la vejez en una pequeña clínica cerca de Dundee, en Escocia, todos estaban convencidos de que ella no había dejado nada de valor.
Después, cuando las enfermeras revisaron sus míseras pertenencias, encontraron una poesía. Su calidad y contenido impresionaron tanto al personal, que todas las enfermeras querían una copia de la misma.
Una de ellas se llevó la copia a Irlanda. La única herencia que esta viejita legó a sus sucesores se hizo pública en la emisión de Navidad de las Noticias de la Unión para la Salud Mental de Irlanda del Norte. Este poema, sencillo pero elocuente, se presentó también con diapositivas.
Así esta menuda viejita de Escocia, sin posesiones materiales que legarle a este mundo, es la autora de este poema “anónimo” que circula por Internet.

La vieja malhumorada


Qué ven hermanas? Qué ven? Qué piensan cuando me miran?
Una vieja malhumorada, no demasiado inteligente, de costumbres inciertas, con sus ojos soñadores fijos en la lejanía.
La vieja que escupe la comida y no contesta cuando tratan de convencerla “Dele, haga un pequeño esfuerzo”
La viejita, quien ustedes creen que no se da cuenta de las cosas que ustedes hacen y que continuamente pierde el guante o el zapato. La viejita, quien contra su voluntad, pero mansamente les permite que hagan lo que quieran, que la bañen y alimenten, sólo para que así pase el largo día.
Es esto lo que piensan? Es esto lo que ven? Si es así, abran los ojos, hermanas, porque esto que ustedes ven no soy yo!
Les voy a contar quién soy, cuando aquí estoy sentada tan tranquila, tal como me ordenan,
cuando como por orden de ustedes. Soy una niñita de diez años que tiene padre y madre, hermanos y hermanas, que se aman.
Soy una jovencita de dieciséis años, con alas en los pies, que sueña que pronto encontrará a su amado. Soy una novia a los veinte, mi corazón da brincos, cuando hago la promesa que me ata hasta el fin de mi vida. Ahora tengo veinticinco, tengo mis hijos, quienes necesitan que los guíe, tengo un hogar seguro y feliz.
Soy mujer a los treinta, los hijos crecen rápido, estamos unidos con lazos que deberían durar para siempre. Cuando cumplo cuarenta mis hijos ya crecieron y no están en casa, pero a mi lado está mi esposo que se ocupa de que yo no esté triste.
A los cincuenta, otra vez, sobre mis rodillas juegan los bebés, de nuevo conozco a los niños, a mis seres amados y a mí. Sobre mí se ciernen nubes oscuras, mi esposo ha muerto, cuando veo el futuro me erizo toda de terror.
Mis hijos se alejan, tienen a sus propios hijos, pienso en todos los años que pasaron y en el amor que conocí. Ahora soy una vieja. Qué cruel es la naturaleza! La vejez es una burla que convierte al ser humano en un alienado. El cuerpo se marchita, el atractivo y la fuerza desaparecen, allí, donde una vez tuve el corazón ahora hay una piedra.
Sin embargo, dentro de estas viejas ruinas todavía vive la jovencita. Mi fatigado corazón, de vez en cuando, todavía sabe rebosar de sentimientos.
Recuerdo los días felices y los tristes. En mi pensamiento vuelvo a amar y vuelvo a vivir mi pasado. Pienso en todos esos años que fueron demasiado pocos y pasaron demasiado rápido,
y acepto el hecho inevitable que nada puede durar para siempre.
Por eso, gente, abran sus ojos, abran sus ojos y vean! Ante ustedes no está una vieja malhumorada ante ustedes estoy YO!!

Recuerden este poema la próxima vez que se encuentren con una persona mayor y a quien tal vez esquiven, sin mirar primero su alma joven. Todos vamos a estar algún día en su lugar
Nunca se olviden de los viejos malhumorados

17 comentarios:

  1. Hola Katy.
    Es triste la vejez cuando te llega sin el cariño de los tuyos. Cuando tu propia familia te aparta.

    Todos nos veremos viejos, es el ciclo natural de la vida. Lo que yo espero es no verma sola, y tampoco transformarme en una cascarrabias.

    Besos.

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  2. Es triste que tengamos la costumbre de quedarnos en la superficie, no adentrarnos, aunque sea un poco, en el corazón de las personas.Juzgamos fácilmente por lo que percibimos con los sentidos y ahi nos quedamos.
    Yo también pienso como Elena en que es triste la vejez cuando se está solo sin el cariño de los seres que tanto queremos y quisimos. En fin, lucharemos para no volvernos cascarrabias y ser prudentes y dúctiles..

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  3. Hola, Katy. Conocí esta anécdota precisamente por mi profesión. Y te contaré a su vez otra anécdota personal... Hace muchos años, cuando una de mis hijas era una niña, me hizo una observación mientras paseabamos por la calle: "Papá, ¿porqué cuando salimos no saludas más que a gente muy mayor" Entonces le contesté:"Bueno hija, son personas que conozco y con las que comparto muchas vivencias a diario. Yo procuro enseñarles algunas cosas, para que mejoren en su vida: pero quizás lo bueno sea que ellos a su vez me aportan mucho más a mí".

    Siempre he disfrutado mucho hablando con las personas mayores: ellas han sido siempre el centro de atención, el núcleo de cualquier familia. Por eso me duele mucho que hoy en día se las olvide; se las aparte; se las ignore...

    Besos, Katy.

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  4. Hola Elena, ya lo creo que es triste. Es responsabilidad de la familia estar cerca de ellos, apoyándeles. Hay veces que es difícil porque se vuelven rebeldes, pero hay que estra ahi. Es es nuestos futuro, y llegrá en silencio, sin darnos cuenta. ¡La alternativa es peor!.
    Besos

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  5. Hola Maria que te nos vamos a contar que etenemos el caso muy cerca.También es verdad que la mayor virtud no siempre nos acompaña que es la paciencia. Y hay mil frentes que atender. Y los viejecitos siempre quieren más, demandan más porque solo ven su ombligo. Pero tu sabes en tu corazón cuanto se les quiere.
    besos

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  6. Hola Onminayas, te agradezco inmensamente este bello testimonio que dejas. Dice mucho de ti y de tu sensibilidad que ya he descubierto en otros infinitos detalles. Las personas interactuamos, recibimos y damos, aprendemos unos de otros pero hay un lenguaje universal que todos sin excepción entendemos, y ese es el lenguaje del cariño. Aunque no entendamos ya las palabras cuando se nos ha ido la pinza si ententemos el amor.
    Bello ejemplo le dejas a tu hija. "Los hijos no aprenden, imitan"
    Un beso

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  7. Hola Katy, es muy triste ver a la gente mayor, llegar a los ultimos años solos, sin nadie a su alrededor, y ver como cada dia se respeta y se valora menos a nuestros mayores. No estoy de acuerdo con una frase del texto: La vejez es una burla que convierte al ser humano en un alienado. Creo que lo convierte en sabiduria, solo hay que saber hacerle ver que lo es a quien se obceca en no verlo.
    Muchos besos.

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  8. Hola Nikkita, es dura la fras que has elegido pronunciadas por la protagonista. Ella se ve así como un edificio en ruinas, pero aún dentro lte todo aquello aquel esplendor de la juventud y belleza que fue.
    Es hermosa sin embargo esta alegoría.
    Tu hablas de sabiduría, pero esto no se cotiza en bolsa.
    Besos

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  9. A mi me dan mucha ternura los ancianitos. Siempre me acuerdo de mi abuela, y casi nunca son malhumorados aunque tengan esa fama los pobrecitos. En cualquier caso son personas que han vivido mucho y han luchado mas, siempre sacando adelante a los suyos para luego, muchas veces, ser abandonados. No es de extrañar que a algunos de ellos se les borre la sonrisa.

    Feliz finde, madame

    Bisous

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  10. Gracias Madame por pasar y dejar su visión personal sobre este temas tan doloroso a veces. Somos un poco egoistas y la vida actual ofrece tantas alternativas que no nos apetece perder el tiempo con los mayores. Por eso se les arricona. Se nos olvida que ese es nuestro futuro.
    Bisous.

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  11. Jamas me permito ver a un anciano y decir que es un malhumorado... cuando me detengo a verlos encuentro en ellos mucha experiencia, dolor, sufrimiento, pero tambien mucha alegria cuando alguien se les acerca a brindarles tan solo un pedacito de su tiempo...Lamentablemente hace casi dos meses perdi a mi nono de 89 añitos, pero por suerte antes de que crecieran sus alitas y se fuera al cielo, pude descubrir en el a un nene, que solo queria jugar y a quien se lo podia hacer feliz con cosas tan simples como con un mate por la tarde...Ahora tengo a mi nona, de apenas 82 añitos, y si bien tiene su caracter, la amo y espero que se quede para conocer a mis hijos, a quienes les voy a enseñar a respetar, querer y cuidar a los viejitos, como lo hago yo!!!
    Gracias por esta reflexion Katy...
    Cariños...

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  12. Hola Laura, gracias por pasar y dejar este gran testimonio, porque se por lo que has pasado este año y lo que sentiste esta pérdida. Es doloroso ciwertamente ver que las personas de las un día dependiste hoy ya forzosamente dependen de ti en muchas cosas. Tal vez por eso ns cuesta aceptar lo evidente, porque no queremos ver en ellos el signo de la vejez.
    Tu actitud ante los mayores dice mucho de ti. Tus hijos vamn a ser muy afortunados en tener una madre como tu.
    Besos

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  13. Tristemente, nuestros mayores son los grandes olvidados... Pero siguen siendo personas, con corazones que laten con emociones presentes y pasadas...
    Y a pesar de darles la espalda, tienen mucho que enseñarnos.

    Besos

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  14. Hola Gata, por el mero hecho de haber vivido, ya son merecedores de nuestro respeto al menos, si no podemos ofrecerles nuestro cariño. Y de no arriconarles como objetos inútiles.
    Un beso

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  15. Mi madre tiene 93 años, hace unos siete caí en una depresión debido a las rarezas y malos modos que mi madre utilizaba contra mí con el fin de mortificarme, yo siempre traté de hacer lo mejor por ella pero todo me superaba. Mi madre, siempre había sido una mujer que prefería sufrir ella antes que sus hijos, quedarse sin comer por sus hijos. Cuando hablé con la Psicóloga para pedirla ayuda para poder seguir adelante me dijo. "Debes tener presente que tu madre ya no es la madre a la que tu recuerdas, ella ya no es la misma" eso no hizo que me alejara de ella sino todo lo contrario preferí permanecer a su lado tratando de dirigir sus pasos, hasta que mi enfermedad me hizo tener que dejarla en una Residencia y hoy día sigo penando por ello, lloro mucho al ver que ella ya no me reconoce, y sigo sufriendo, pero por mucho que diga la Psicóloga ella siempre es, ha sido y por encima de todo será mi madre del alma. Mi viejecita querida como yo la susurro al oido todos los días aunque ella no me comprenda. No dejeis pasar la oportunidad de decirle a vuestros seres queridos lo mucho que los quereis, decirselo siempre. Un abrazo. Os quiero.

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  16. Muchisimas gracias anónimo-a, por este testimonio de vida. Efectivamente ellos cambian, se vuelven más irritables, egoístas, exigentes en ocasiones, porque se vuelven como niños, y solo creen que tienen derechos. En el fondo tampoco se aceptan. Pero bien dices que siempre será tu madre aunque ella ya no te reconozca.
    Los psicólogos tienen que cumplir con su misión de ayudar. Cuidate tu, que la vida es muy corta, y ella ha vivido la suya. No puedes hacer más de lo que haces.
    Gracias.
    Un abrazo

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  17. la vida k tiene el ser humana las responsabilidad k aun no sabemos comprender a una s sociewdad machista

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Gracias por tu pasos y mucho agradezco que dejes tu huella,

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