Piensa

La vida es corta para levantarnos por la mañana con tristezas, nadie dice que será fácil, sólo te puedo asegurar que valdrá la pena

jueves, 30 de abril de 2009

Madres invisibles


Hay días en que sientes el peso sobre los hombros cuando eres madre de familia. Hay días en que todo te fastidia, como cuando estás en el teléfono y uno de los chicos entra a decirte que si lo puedes llevar a tal lado, que si le das esto ó aquello, como si no fuera obvio que en ese momento estás ocupada; por dentro piensas, ¿Qué no ves que estoy al teléfono?, obviamente no!, ni te toman en cuenta; igual si estás cocinando, o limpiando , o poniendo la ropa en la lavadora; parece que eres alguien invisible: la mamá invisible.
Algunos días te sientes como si fueras solo un par de manos.... ¿me arreglas esto?, me abres esto?, me planchas esto?, me abotonas....?; otros días me he sentido un reloj que solo da la hora....ó la guía de los canales televisivos: en qué canal está el Disney Channel?...
Otras veces he estado segura de que estas manos que alguna vez sostuvieron libros entre sus manos, hicieron excelentes trabajos en la universidad, y recibieron el título universitario se han perdido entre huevos fritos, arroz y guisados, lavadoras y viajes de ida y vuelta del colegio.
Una noche asistí a una reunión de amigas para dar la bienvenida a una de ellas que volvía de un viaje increíble.
Estaba ahí sentada y en un momento empecé a comparar mi vida con la suya y no pude dejar de compadecerme. De pronto ella se me acercó con un paquete envuelto para regalo y me dijo: te traje este libro de las mas hermosas catedrales en Europa. No entendí por qué me lo había traído. Llegué a mi casa, lo abrí y la dedicatoria era: "A ........ , con admiración, por la grandeza de lo que está construyendo cuando nadie la ve.
En los días posteriores me devoré el libro, y descubrí en él verdades que cambiaron mi vida.
Nadie puede decir con certeza quienes construyeron estas magníficas catedrales; no se tiene registro de sus nombres. Estos constructores trabajaron toda su vida en una obra que nunca verían terminada. Hicieron grandes esfuerzos y nunca esperaron agradecimiento ni reconocimiento alguno. Su pasión por el trabajo era alimentada por su fe y por la convicción de que nada escapa a la mirada de Dios.
(Desconozco el autor)

Yo también me he sentido así en ocasiones. Pero merece la pena el trabajo aunque no sea reconocido. Cuando ves realmente el resultado de tu esfuerzo es cuando tus hijos han crecido, son madres y padres de familia que a su vez repiten el mismo rito y sienten lo mismo que tu. Así ha sido y será también durante todas las generaciones. Este poema refleja un poco lo que sentí hace muchos años en un momento de agobio y cansancio.

Empezar
Quise empezar de nuevo
cerrar la puerta
buscar libertad...
me olvidé que no había camino
ni nada nuevo que buscar.

Volví sobre mis pasos
después de meditar,
comprendí que mi sitio estaba
junto a los mios, en el hogar.

Aquí está la razón de vida
el único motivo para luchar,
de mis hijos es ahora la esperanza
y la soñada libertad.
(Katy 1979)

1 comentario:

  1. Creo que lo fundamental es que no seamos invisibles para nosotras mismas. Que siempre actuemos de acuerdo con nuestra conciencia y convicciones. Todo dará su fruto a su debido momento. Felicidades a todas las mamás, por muy invisibles que sean!!!

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Gracias por tu pasos y mucho agradezco que dejes tu huella,

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