Piensa

La vida es corta para levantarnos por la mañana con tristezas, nadie dice que será fácil, sólo te puedo asegurar que valdrá la pena

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jueves, 30 de septiembre de 2010

Tony Curtis

Hoy ha muerto el actor estadounidense Tony Curtis a los con 85 años de edad,
Contaba con más de cincuenta años de carrera y un centenar de películas como protagonista. Nació el 3 de junio de 1925, en Nueva York, en una familia emigrante de origen judío.
Con él, entierro también el último de mis ídolos juveniles, alguien muy asociado a mi despertar a la adolescencia y al gusto por el cine.
Cuantas veces he soñado ser la protagonista de “Trapecio” (Lollobrigida) para abrazar a guapo de Toni y cada día cambiaba de parecer porque unas veces elegía a Toni por guapísimo y otras Burt Lancaster por varonil.
Trapecio
Tenía cientos de posters y fotos originales de actores que me regalaba un amigo de mis padres que regentaba un cine, y que aún conservo en una caja en el trastero.
En mi ranking juvenil ocuparon todos el primer lugar alguna vez hasta que tomó posesión para siempre el inolvidable actor de Ben–Hur, Charlton Heston.
Por el segundo lugar siguieron pugnando Tony Curtis, Burt Lancaster y Gregory Peck, según la película de turno. Sigueron engrosando otros galanes inolvidables, Marlon Brando, Paul Newman, Gary Grant pero ese ranking permaneció intacto para siempre

Hoy he querido dedicarle este post a Tony al que un día fuera tantas veces el primer protagonista de mis sueños juveniles.
A día de hoy he perdido bastante el gusto por el cine, y ni que decir por los actores. Solo veo películas de aventuras con los nietos y alguna comedia. Paso olímpicamente de tanta silicona, Photoshop y cotilleos estúpidos que sobre cada uno de ellos vierte la prensa y la TV.
Hablando de silicona recuerdo a Ava Gardner que ha sido otro de mis ídolos en este caso femeninos , junto con Gina Lollobrígida y Sofía Loren ocuparon el cartel de mis favoritas.
Descansa en paz Toni y gracias por hacerme soñar mientras disfritaba de esas inolvidables y geniales películas: Trapecio, Con faldas y a lo loco, Fugitivos, Espartaco…

Con Faldas y a lo loco

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Transformar la vida a través del color


Los colores nos ayudan a conocernos si conseguimos interpretarlos adecuadamente.
He leído este artículo en una revista mientras estaba en el consultorio médico de una doctora amiga y de hecho le pedí que me facilitara el artículo en cuestión...
Me ha parecido entretenido. No se si tiene alguna base científica. Lo que si se es que suelo eligir vestirme de un color u otro según mis estados de ánimo.
Intentaré resumirlo a mi modo para no alargarlo e ir al grano.
Todos hemos oído hablar que el verde relaja y transmite paz, el rojo es pasión, el negro luto etc.
Las modas neutralizan un poco los significados con el lleva o nos se lleva. Así hoy en día el negro es sinónimo de elegancia y no falta en ningún fondo de armario.
El color como herramienta de transformación. Dice el terapeuta Mark Wetwork, que muchas veces nuestro color favorito no coincide con nuestro color personal, es más que este ni nos gusta. El sugiere diferentes herramientas para trabajar con nuestro color y solventar así nuestros conflictos interiores.
Teatro Dinámico: La persona entra en contacto con los sentimientos que le producen los diferentes colores. Situar el color en diferentes partes del cuerpo y comprobar que efecto produce en nosotros. Cuando das con la sensación que te produce un color determinado puedes intentar transformarlo. ¿De que color te gustaría que fuera esa sensación?
Con un ejercicio de visualización llenamos esa parte del cuerpo con el color elegido y el alivio es inmediato.
Wentwork recomienda hacer esto con cualquier problema, físico, mental o emocional. Es decir que una vez localizado el problema, utilizar el color elegido y aplicarlo para que nos produzca bienestar. A través de la respiración se expulsa el color del problema y se inspira el color elegido.
No lo he comprado pero Mark habla incluso de fobias y conflictos psicológicos no resueltos, y el color nos ayuda a resolverlos.
Para buscar cual es nuestro color, debemos de buscar primero nuestro número que está asociado a un color.
Es la misma fórmula matemática que se emplea en numerología.
Consiste en sumar los dígitos de la fecha de nacimiento y quedarse con un número
Del 1 al 9. Por ejemplo si una persona ha nacido el 26 de Enero de 1972, lo calcularía así:
2+6+1+1+9+7+2= 28
2+8=10
1+0=1
Con este resultado miramos el recuadro que muestro a continuación. En este caso sería el color rojo.


Cuando hayamos encontrado el nuestro nos ayudará a también en nuestra relaciones interpersonales, encontrando el de la pareja, amigos, compañeros etc.
Por intentarlo que no quede. El mío me cuadra perfectamente y ¿el tuyo?
Para ver los cuadros en grande haz click encima

También nos propone cambiar emociones tóxicas ingiriendo alimentos que sirven para sanarlas. Os lo dejo por si alguien quiere probar.
Alimentos que ayudan

lunes, 27 de septiembre de 2010

Dominio de uno mismo


Interesante reflexión para entrenarnos a dominarnos activamente. Casi todos coincidimos en el aquí y en el ahora. Que podemos cambiar nuestro presente, mejorarlo y sacar el máximo provecho a nuestra estancia aquí. Podremos estar de acuerdo o no, pero no viene mal recordar lo otros han experimentado y les ha ido bien.

-Escucha la sabiduría de tu cuerpo
El cuerpo se expresa por señales de comodidad e incomodidad, es necesario saber reconocerlas y actuar en concordancia.
Aunque no seamos conscientes de ello, cada actitud, cada conducta nuestra, la hemos elegido. Cada cosa que hagas, toma conciencia de ello y pregunta a tu cuerpo qué siente al respecto.
Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado.
Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.
-Vive en el presente
El presente es en realidad el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar.
El presente es exactamente como ha debido ser. Cada momento presente refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, a esta reacción física precisa.
Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, fluye y sé uno con él.
-Dedícale tiempo al silencio interno
La meditación no sólo propicia el silencio interno, sino que es por definición el silencio interno, es el ejercicio de permitir al cerebro descansar completamente los pensamientos.
En esos momentos de silencio cerebral, toma conciencia de que estás uniéndote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por la intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que te conviene o no te conviene.
-Renuncia a toda necesidad de aprobación externa
Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto, se logra una gran libertad.
-No luches contra ti mismo
Cuando te descubras reaccionando con enojo en oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo, podrás entonces sanarlo y comenzarás a cooperar con el flujo del Universo.
-Recuerda que el mundo de afuera sólo refleja tu mundo de adentro.
Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más detestas es lo que más niegas en ti mismo.
Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti.
Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disguste desaparecerá.
-Libérate de la carga de los juicios
Sin juicios que emitas y sin permitir que los juicios de otros te afecten, comenzarás a disfrutar una sanadora ligereza. Al juzgar impones tu concepto personal del bien y del mal, a situaciones que simplemente son. Todo, absolutamente todo, se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas, te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Cuando juzgas a otros, sólo reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor hacia ti mismo, hacia los demás y hacia todo lo que te rodea.
Perdonar en realidad es aceptar al otro y a las circunstancias tal como son, sin expectativa alguna, sin juzgarlas y sin intentar cambiarlas.
-No contamines tu vida con toxinas
No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida,
la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida, es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución.
La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.
-Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor
El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, y al tomar conciencia de que dicho suceso ocurrió en el pasado, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita.
Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabarás con la amenaza del sufrimiento.
Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad en tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.
-Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda
La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos.
Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte contaminar el aire y el agua del planeta. Pero, en un plano más profundo, no puedes permitirte vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia.
Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien y para ti y para la Tierra.
( Anónimo)

sábado, 25 de septiembre de 2010

Y tú ¿Eres Feliz?


Personalmente estoy convencida por experiencia que no hay una definición de la felicidad. Cuando me lo preguntan digo que si, pero porque he hecho un esfuerzo personal para intentar que no me sobrapase.
Estoy segura que el estado de felicidad es una opción personal y circunstancial en lo que no es importante y pasajero. Lo que a mi me hace feliz no es necesariamente motivo de felicidad para otro. Y ni tan siquiera para uno mismo. Lo que hoy me produce felicidad, mañana me amarga. Esto se lo llamo momentos de plenitud.
Asi que la felicidad va unida para mio con la actitud que he decido adoptar ante los acontecimientos.
En estos momentos soy la imagen viva de la felicidad. ¿Pasa una nube o una borrasca y ya no soy feliz? Puede ocurrir pero esto se llama momentos de plenitud
La felicidad es un estado y no depende de de nada y de nadie. Yo sola elijo ser o no serlo. Buscar las causa de mi infelicidad fuera de mi no me ayudará a encontrarla ni conseguir lo aquello que deseo. Solo me causará más frustación.
Culpar a los acontecimientos, y a los demás tampoco. Nadie puede cargar con el deber ni la obligación de hacerme feliz.
Aqui os dejo un relato que ilustra un poco esta eterna pregunta. Está referido a la pareja pero se puede extrapolar a los amigos, hijos, familia ...

En cierta ocasión, durante una elegante recepción, de bienvenida al nuevo Director de Marketing de una importante compañía Londinense, algunas de las esposas de los otros directores, querían conocer a la esposa del festejado y le preguntaron con cierto morbo:
-Tu esposo, ¿te hace feliz?".
El esposo, quien no estaba en ese momento su lado, pero sí lo suficientemente cerca para escuchar la pregunta, prestó atención a la conversación e incorporó ligeramente su postura, en señal de seguridad, y hasta hinchó un poco el pecho, orgullosamente, pues sabía que su esposa diría que sí, ya que ella jamás se había quejado durante su matrimonio.
Sin embargo, para sorpresa suya y de los demás, la esposa,
respondió con un rotundo
- No, No me hace feliz.
Se hizo un incómodo silencio al escuchar la respuesta de la mujer. El marido estaba petrificado. No podía dar crédito a lo que su esposa decía, y menos en un momento
tan importante para él.
Ella simplemente se acomodó enigmáticamente sobre su cabeza su elegante chalina de seda negra y continuó:
- No, él no me hace feliz ,Yo soy feliz! El hecho de que yo sea feliz o no, no depende de él, sino de mí.
Yo soy la única persona de la que depende mi felicidad.
Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de otra persona, de otra cosa o de circunstancias sobre la faz de esta tierra, estaría en serios problemas.
- Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente: El ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable…
A través de toda mi vida, he aprendido algo: YO DECIDO SER FELIZ y lo demás son "experiencias o circunstancias", como ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar y junto a mi esposo lo he vivido y practicado tantas veces…
…la felicidad siempre se apoyará en el verdadero perdón y en el amor, así mismo y a los demás… - …No es responsabilidad de mi esposo hacerme feliz... Él también tiene sus “experiencias o circunstancias”, lo amo y el me ama, muy a pesar de sus circunstancias y de las mías…
- Él cambia, yo cambio, el entorno cambia, todo cambia; habiendo amor y perdón verdadero, y observando esos cambios, (los cuales tal vez puedan ser fuertes o no, pero existen ),hay que enfrentarlos con el amor que hay en cada uno de nosotros,
si los dos nos amamos y nos perdonamos; los cambios serán sólo “experiencias o circunstancias” que nos enriquecen y que nos dan fortaleza, de lo contrario, solo habremos sido parejas de “paso”.
-Para algunos divorciarse es la única solución…
El amar verdaderamente, es difícil, es dar amor y perdonar incondicionalmente, vivir, tomar las “experiencias o circunstancias” como son, enfrentarlas juntos y ser feliz por convencimiento.
Hay gente que dice:
- No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque me insultaron, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró!
Pero lo que, muchos, no saben, es que se puede ser feliz aunque…
estés enfermo, aunque haga calor, tengas o no dinero, aunque alguien te haya insultado, o alguien no te haya amado o no te hayan valorado.
Ser feliz es una actitud ante la vida y cada uno decide. !Ser feliz, depende de ti!
Y tú, ¿Eres feliz?

Ver también:
¿Es posible ser medianamente feliz?

viernes, 24 de septiembre de 2010

Las rubaiyat (extracto)


Más allá de los límites de la Tierra,
más allá del límite Infinito,
buscaba yo el Cielo y el Infierno.
Pero una voz severa me advirtió: "El Cielo y el Infierno están en ti."

Tuve grandes maestros. Llegué a estar orgulloso de mis progresos.
Cuando recuerdo que fui sabio,
me comparo a ese líquido que llena el vaso y toma su forma,
y a ese humo que el viento desvanece.

Convéncete bien de esto:
un día, tu alma dejará el cuerpo
y serás arrastrado tras un velo fluctuante entre el mundo y lo incognoscible.
Mientras esperas, ¡se feliz! No sabes cuál es tu origen e ignoras cuál es tu destino.

Cuándo nací? ¿Cuándo moriré?
Nadie puede evocar el día de su nacimiento ni señalar el día de su muerte.
¡Ven a mí, ángel amada!
Quiero pedir a la embriaguez olvidar que nunca sabemos nada.

¿Tienes miedo al mañana? ¡Tonto! Sé confiado.
Para justificar ese temor, que acecha
la desgracia. No quieras consejos ni lecciones
sabias. Nuestro destino será siempre insondable.
Cuando yo ya no esté, no habrá más rosas, cipreses, labios rojos ni vino perfumado.
No habrá más albas ni crepúsculos, alegrías ni penas.
El universo no existirá,
pues su realidad depende de nuestro pensamiento.

Lámparas que se apagan,
esperanzas que se encienden.
Aurora. Lámparas que se encienden,
esperanzas que se apagan. Noche.
(Omar khayyam)



Khayyam. (18 de mayo de 1048 - 4 de diciembre de 1131, presuntas fechas). Matemático, astrónomo y poeta persa, nacido en Nishapur, la entonces capital selyúcida de Jorasán (actual Irán). Su nombre suele encontrarse también escrito en la versión Omar ibn al-Jayyam.
Es conocido en occidente por la colección de poemas, a él atribuidos, llamada Robaiyyat. A través de las Robaiyyat, que el sabio escribió nos trasmite sus ideas acerca de temas tan distintos como la ciencia y el conocimiento, la moral y el comportamiento personal, religión y teología, cómo ser feliz, la nostalgia por lo vivido, el disfrute de la vida antes de la muerte, de dónde venimos y a dónde vamos
.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los tres sacos


La verdadera ciencia de la vida consiste en aprovechar al máximo el día presente, el día de hoy, olvidando el pasado y dejando en paz el futuro.

Hay personas que cargan sobre sus débiles hombros tres sacos a la vez: un saco pequeño, fácil de llevar: es el saco de penas, trabajos y alegrías de un solo día, el día de hoy.
Un segundo saco pesado, abrumador, el del pasado: son esas gentes que vuelven y vuelven a recordar las penas pasadas, los fracasos que tuvieron, las heridas que sufrieron. Se empeñan en rascar las heridas y así siempre están sangrando y nunca se curan.
Y todavía se empeñan en llevar un tercer saco muy pesado, el del futuro. Miran al mañana con miedo, esperando siempre lo peor.
Llevar hoy la carga de mañana unida a la de ayer, hace vacilar y tambalearse al más fuerte, pero nadie nos manda vivir así. Nadie nos manda llevar al mismo tiempo los tres sacos.
El Señor de la vida hizo las cosas mas sencillas y nos dijo: "Bástale a cada día su afán". El creó el día para trabajar, luchar y esforzarnos y creó la noche para dormir, descansar y olvidar.
Así en realidad la vida consta de un solo día. Cada noche podríamos decir que nos morimos por unas horas cuando dormimos, para resucitar nuevamente al despertar por la mañana.
¿Porqué no vivir un solo día por vez? El pasado ya pasó, no volverá; déjalo en paz. Si puedo sacar de mi pasado alguna buena lección, está bien, la saco, pero si no, lo dejo, lo olvido.
Nada gano recordando mis problemas y amarguras de ayer. el futuro por otra parte aun no llega, no se si llegará porque me preocupo.
Lo único que tengo, lo único de lo que soy dueño, es de este día de hoy, por tanto lo voy a vivir y disfrutar como si fuera el único día que voy a tener. Un día es una vida entera en miniatura.
Tenia razón aquel poeta cuando decía "Mira a este día porque es la vida, la mismísima vida de la vida.
En su breve curso están todas las verdades y realidades de tu existencia: la bendición del desarrollo, la gloria de la acción, el esplendor de las realizaciones.
Porque el ayer es solo un sueño y el mañana solo una visión, pero el hoy bien vivido hace de todo ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza, mira pues bien a este día.
Ante una ardua tarea solemos pensar en toda la vida. ¿Por qué no conformarnos con llevar nuestra carga de un día?.
Todo el mundo puede soportar su carga, por pesada que sea, hasta la noche; todo el mundo puede realizar su trabajo, por duro que sea, durante un día.
Todos pueden vivir, pacientemente, de modo amable y sano hasta que el sol se ponga y esto es realmente lo que la vida significa.
Tengo un día de vida y nada más. Con él puedo hacer maravillas o destruirlo. Lo que no puedo es vivir una semana, un mes, un año a la vez. Se vive HOY.
No corras por la vida tan rápido que olvides, no solamente donde has estado sino hacia donde vas.
Libertad es salir al mundo a buscar lo que creo que necesito, en lugar de vivir esperando que los demás me den el permiso para conseguirlo...
Si no puedes encontrar la verdad en el lugar donde estás, ¿dónde más esperas encontrarla?
Si las semillas sembradas en la tierra negra pueden llegar a convertirse en rosas tan bellas, ¿Qué no puede llegar a ser el corazón del hombre en
Su largo camino hacia las estrellas?...
El amor, es el eje que mueve el mundo...es la razón de la cordura, y el hilo que te ata a la locura...si has de perderlo o ganarlo “TODO” que sea por AMOR

(anónimo)

martes, 21 de septiembre de 2010

Frases VIII


Os dejo otra tanda de frases para reflexionar.
-"Todas las personas mueren, pero no todas viven realmente."
William Wallace
-"Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre."
Mahatma Gandhi
-"Si fuéramos capaces de unirnos, qué hermoso y que cercano seria el futuro"
Ernesto Che
-"En las religiones es preciso ser sinceros; verdaderos paganos, verdaderos judíos, verdaderos cristianos."
Blas Pascal
-“Amor, cuando el tiempo pase y tú me olvides, silencioso vivirás en mí; porque en la penumbra de mis pensamientos, todos los recuerdos me hablarán de ti."
Gustavo Adolfo
-Tu corazón es libre, ten valor para hacerle caso."
William Wallace
-"El querer a ciegas es amar a solas"
Buda
-El error más grande de la humanidad es querer quitar de la cabeza lo que no puede borrar el corazón."
Anónimo
-La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener."
Gabriel García
-"Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio."
Proverbio hindú
-"El amor tiene razones, que la razón no entendería jamás"
Blas Pascal
-"La educación es a las personas como el perfume a las flores."
Anónimo
-"El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va."
Antoine de Saint-Exúpery
-Nunca sabréis quiénes son vuestros amigos hasta que caigáis en desgracia."
Napoleón Bonaparte
- Si mis labios no pueden decirte que te amo, quiero que mi corazón lo repita cuantas veces yo respire."
Ángela González
-"El silencio es el único amigo que jamás traiciona."
Anónimo
-"Dios, aunque invisible, tiene siempre una mano tendida para levantar por un extremo la carga que abruma al pobre."
Gustavo Adolfo Becquer
-"El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice."
Aristóteles
-"El afán de querer olvidarte es mi mayor ímpetu para recordarte."
Gabriel García Márquez
-"No hay incendio como la pasión; no hay ningún mal como el odio."
Buda
-"La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza."
Proverbio hindú
-"Hay calumnias frente a las cuales la inocencia misma se siente desfallecer."
Napoleón Bonaparte
-"Vale más saber algo acerca de todo que saberlo todo acerca de una sola cosa."
Blas Pascal
- "Te dejaré de amar el día que un pintor pinte sobre su tela el sonido de una lágrima."
Anónimo
-"La amistad ni se conquista ni se impone, porque ésta nace del corazón.“
Anónimo
- "El más difícil no es el primer beso, sino el último."
Paul Geraldy
-"Cuando te das cuenta que quieres pasar el resto de tu vida con una persona, quieres que el resto de tu vida empiece lo antes posible."
Billy Cristal
-"La amistad duradera es la que nace de la empatía, el afecto y la solidaridad; mientras que es efímera la proveniente de intereses y situaciones festivas, políticas y económicas."
Bladimir Aguilera O.
-"Y tengo tanto para darte: un beso en libertad, un abrazo por la noche, un cuento que te haga soñar."
Noel Schajris

lunes, 20 de septiembre de 2010

Neuroplasticidad II

"Creamos la realidad con nuestros pensamientos” Joe Dispenza estudió Bioquímica en la Universidad de New Brunswick (Nueva Jersey) y es doctor en Quiropráctica por la Life University de Atlanta (Georgia). Llena salas de conferencias en Estados y Unidos y Europa explicando de forma sencilla cómo cambiar. Cómo los pensamientos provocan reacciones químicas que influyen directamente en la salud y crean una realidad propia. Lleva décadas estudiando la neuroplasticidad, esa capacidad que tiene el cerebro de adaptarse a los cambios y modificar los circuitos que conectan todas las neuronas. 

Él es un ejemplo vivo de su propio cambio. A los 24 años sufrió un grave accidente que afectó a sus vértebras dorsales. Le vaticinaron que se quedaría toda la vida en una silla de ruedas. Pero decidió no operarse y experimentar, en cambio, la capacidad de regeneración de su propio cuerpo. Coautor del filme récord de taquillas Y tú qué sabes, que trata sobre el poder de elegir, en junio ofreció un taller en la Universidad de Barcelona basado en su libro: 
Desarrolla tu cerebro. Alguien discute con su pareja y termina con un: “Soy así, no puedo cambiar”. 
¿Qué le diría usted? 
Que no es verdad. Se producen una serie de reacciones químicas en el cuerpo que hacen creer que no se puede cambiar, pero la evidencia de la ciencia dice todo lo contrario. Hay que olvidar la idea de que el cerebro es un órgano estático, rígido e inmutable. Sí, podemos cambiar. ¿Cómo? -Cambiando de pensamiento. El interruptor que activa el cambio es la voluntad, porque desencadenará una nueva información. Cambiar es pensar de forma más amplia, trascender tu propio entorno. Es conectarte a un sueño, a una idea que ya existe en el campo cuántico de posibilidades. Es creer en ese futuro cuando todavía no se puede percibir con los sentidos. 
¿Por qué es tan difícil cambiar? 
Porque las reacciones emocionales son muy adictivas. Puedes decirte a ti mismo que no te gusta tu trabajo ni tu relación de pareja, que no te gusta nada de lo que haces y tienes en tu vida. Pero eso es una emoción que la mente ha memorizado para reafirmar su identidad. Esas reacciones químicas alteran nuestra percepción de la realidad e impiden la entrada de cualquier otro tipo de información en nuestro cerebro. Para cambiar hay que romper esa emoción.
Pero no es nada fácil cambiar los pensamientos. 
-Lo primero que hay que hacer es observarlos y relacionarlos con lo que te pasa en la vida. Así uno empieza a ver reflejados en su cotidianidad los efectos que ha creado con cada uno de sus ­pensamientos. 
¿Por qué da miedo cambiar?
-Porque eso supone pasar de una situación cómoda y predecible a otra desconocida. La mayoría de las personas sueñan con emprender cosas nuevas, pero no pasan a la acción, se quedan en el plano intelectual. ¿Cómo podemos realizar estos proyectos si seguimos apegados a lo familiar y convivimos con esta vieja personalidad? Para experimentar algo nuevo tenemos que arriesgar, dejar el territorio de lo predecible y entrar en el terreno de la incertidumbre. 
¿Qué se debe cambiar para crear una nueva vida?
-Hay que cambiar no sólo lo que se piensa y se hace sino también cómo se siente. Uno no puede esperar que pase algo diferente en su vida si tiene los mismos pensamientos, hace las mismas cosas y abraza las mismas emociones cada día. Si somos capaces de cambiar la interpretación de nuestra realidad, nuestro cerebro trabajará con nuevas secuencias y patrones. Y eso es lo que cambia la mente, porque la mente es el cerebro en acción. 
¿La neurociencia puede demostrar que los pensamientos crean el camino? 
-El modelo neurocientífico dice que podemos cambiar en cualquier momento de nuestra vida. Cambiaremos nuestro cerebro con cada nuevo pensamiento, con cada nueva experiencia, con cada sueño que persigamos. El ingrediente principal es la información, el conocimiento. Cada vez que aprendemos algo nuevo añadimos una nueva conexión en nuestro cerebro. 
¿Cómo se puede enseñar a los hijos a no ser personas definitivas, a vivir en el cambio? 
-Lo primero es enseñarles inteligencia emocional, enseñarles a controlar las emociones y decirles que las emociones son lo que nosotros somos. En segundo lugar no hay que enseñarles nada que nosotros no seamos capaces de hacer. Los niños se fijan más en lo que hacemos que en lo que decimos porque tienen más activas un tipo de neuronas llamadas neuronas espejo, que copian lo que hacemos. Si quieres que estén de acuerdo con el cambio, demuéstrales lo versátil que eres, y así serán independientes. En tercer lugar, no se debe intentar razonar con los hijos durante una reacción emocional porque te van a dejar solo. Hay que permitirles la libertad de tener esa reacción y hacerles saber que se les está observando. Al cabo de un rato se les debe hablar sobre lo que uno quiere cambiar de sí mismo y crear el entorno para que ellos empiecen a observar quiénes son, sin juzgarlos. Y preguntarles qué harían diferente si vivieran de nuevo la misma experiencia. De esa forma se empieza a cambiar su cerebro y su cuerpo mucho más allá de la experiencia presente. Y se les da confianza para que empiecen a abrirse a su propio potencial. 
¿En cada momento se vive lo que uno ha creado con sus pensamientos? 
-Sí. Sin duda. Somos los creadores de nuestras realidades. El problema es que la mayor parte del tiempo son nuestros pensamientos inconscientes los que crean esa realidad. Son programas que funcionan justo debajo de nuestra conciencia y que memorizan comportamientos, pensamientos y reacciones emocionales. Estos son los que crean esa química que nos hace reaccionar siempre de la misma manera. 
Pero nadie quiere vivir una enfermedad o un accidente, por ejemplo. 
-Uno mismo no crea ese accidente o esa enfermedad de forma consciente, pero quizás ha estado pensando inconscientemente cuán terrible es su vida, cuánto está sufriendo, lo triste que se siente, cuánto dolor tiene dentro… Ha creado, en su subconsciente, un refuerzo de las emociones de dolor y sufrimiento, y eso se refleja fuera, en su vida, en un accidente o enfermedad. Hay algo importante: nunca debemos culparnos por nuestras creaciones, todo es aprendizaje. 
La clave es cambiar el propio estado emocional… -Las emociones son experiencias que el cuerpo memoriza. Si una persona está viviendo con las mismas emociones cada día, es que no le está ocurriendo nada nuevo. El cuerpo cree que está en la misma experiencia todo el día. La redundancia de este ciclo entrena al cuerpo para estar en el pasado en vez de en el momento presente, y la persona, con sus pensamientos, vuelve consistentemente al pasado porque su emoción está conectada al pasado. Cuando una persona quiere cambiar intenta pensar en un futuro, pero las emociones le devuelven al pasado. Por eso es tan importante cambiar nuestro estado emocional. 
¿Las enfermedades, las crisis, las pérdidas hay que verlas como un trampolín para cambiar? 
-Esos traumas, esas crisis, son, efectivamente, catalizadores del cambio. Una gran mayoría de las personas requiere de un estado de sufrimiento para decidirse a cambiar. Pero también podemos cambiar desde un estado de bienestar y de alegría mediante el proceso de soñar una nueva vida. No es cierto que nuestro destino se encuentre escrito en los genes.

  ¿Cuál es el mayor factor desen­cadenante de las enfermedades? 
-Entre un 75% y 90% de los occidentales acude al médico debido al estrés emocional. Emociones que se esconden detrás del estrés y que tienen que ver con el enfado, la frustración, el odio, el juicio, el dolor, el sufrimiento, la culpa, la desesperanza, el miedo, la ansiedad, la falta de poder, la inseguridad… Si estás ante un reto, tu cuerpo crea un montón de reacciones químicas para movilizar esa energía. Esencialmente, los pensamientos y las emociones pueden hacernos enfermar, pero si nos hacen enfermar también nos pueden sanar. Los humanos saben que quieren cambiar, pero la mayoría de las veces no tienen la evidencia de lo que quieren ser o hacer. Es cierto. Cuando no sabes qué quieres ser o hacer, primero debes decidir quién no quieres volver a ser, de qué modo no quieres volver a pensar jamás, cómo no quieres sentirte y cómo no quieres actuar. Tienes que empezar a crear y reinventarte a ti mismo, romper el hábito de ese yo antiguo y reaprender. El pensamiento positivo no es suficiente, hay que entrar dentro de uno mismo y empezar a deconstruir. 
Usted tuvo un accidente muy grave de joven, y los médicos le dijeron que no volvería a andar. ¿Por qué creó ese accidente y cómo lo superó? 
-A mis 24 años vivía una vida de éxito y bienestar que yo creía que era completa. El accidente fue probablemente una de las mayores bendiciones de mi vida, porque me llevó a cuestionar mis valores y a empezar a pensar en mis prioridades. Cuando te rompes seis vértebras dorsales y tienes fragmentos óseos en la médula y cuatro médicos te dicen que nunca más vas a volver a andar, no vuelves a vivir una vida normal. Llegué a comprender principios universales que me parecían pura teoría filosófica. Me aconsejaron que me operara, pero decidí no hacerlo y experimentar, en cambio, lo que sentía, ser coherente con mi pensamiento. Pensé que el poder que hizo el cuerpo cura el cuerpo, base de la filosofía quiropráctica. Hay una inteligencia en cada ser humano que nos da vida, y conecté con esa inteligencia durante todo el tiempo, sin hacer nada más que dedicarme a mi curación. No podía imaginar mi vida con hierros en la espalda y viviendo de medicinas. Quería dar a esa inteligencia un plan muy específico y que ella hiciera lo mejor para mí. Los átomos son nada en un 99,999 por ciento, nada material, pero lo son todo en potencia. Esa inteligencia organiza todo eso. Cuando empecé a notar cambios en mi cuerpo, físicamente, presté mucha atención a lo que hacía con mi cuerpo y con mi mente y lo repetí y repetí hasta que la repetición de ese ciclo empezó a sanar mi cuerpo. 
¿La repetición es la base para crear cualquier realidad más elevada? 
-La grandeza es creer en ese futuro que existe más allá de nuestros sentidos y mantenerlo vivo en nuestra mente hasta que el evento realmente sucede. ¡No creamos las cosas porque no creemos que seamos capaces de hacerlo! Las personas no comprenden que los pensamientos producen grandes efectos en sus vidas. Quizás tengan algunos pensamientos conectados a un estado elevado de emoción, ¡pero sólo durante 15minutos al día! Y se preguntan: “¿Cómo no ha sucedido el cambio todavía?”. Es porque las otras 23 horas y 45 minutos, su mente está vagando por todas partes: están enfadadas, negativas, juzgando. Para actuar sobre la realidad tenemos que alcanzar estados más elevados de conciencia y dejar entrar emociones nutritivas, como la gratitud, la alegría, la apreciación de las cosas. La dificultad reside en cómo llegar a ese punto, porque la mente analítica dirá: “¿Por qué voy a dar las gracias o estar alegre si no me ha pasado todavía?”. Eso es el antiguo modelo de pensamiento. Muchas personas, secretamente, creen en su propio poder, pero nunca hacen un hueco para saber realmente qué quieren. 
¿Tiene mucho que ver la meditación en este proceso?
-La meditación es el primer paso para producir cambios. Es una técnica que enseña a observar los pensamientos y aquietar la mente. Te lleva a saber dónde estás y a cambiarte a ti mismo, porque cambia la relación entre la mente y el cuerpo. En ese estado del ser donde sólo hay conciencia estamos produciendo un campo electromagnético que afecta a ese cambio. Después de meditar es imposible tener mal humor. 
¿Qué efecto produce el silencio mental en las células?
-El lóbulo frontal del cerebro (lo que denominamos tercer ojo) es la última pieza de nuestro sistema neurológico. Cuando nuestra parte divina controla nuestra parte animal, el cerebro cambia fisiológicamente. En experimentos con monjes budistas rezando se ha comprobado cómo el lóbulo frontal aísla ese control animal y, en consecuencia, silencia el resto del cerebro, enfría las células cerebrales que tienen que ver con el tiempo y el espacio, con el cuerpo y con nuestra identidad. Entonces no se procesa nada más. A eso lo llamamos paz. A través del silencio pasamos de ser alguien con opiniones o juicios a un campo cuántico donde somos no alguien. Ahora la mayor parte de la humanidad está preparada para alcanzar ese campo. Si el mundo es un reflejo de lo que sucede a las personas, ¿se podría decir que el ser humano está viviendo una revolución celular? Estamos en un tiempo en la historia donde el cambio tiene que ocurrir. Pero para hacer que algo nuevo ocurra, lo viejo tiene que morir. Muchos paradigmas están colapsados: los modelos político, médico, económico, medioambiental… El ser humano debe empezar a hacerse preguntas más importantes y dejar de creer en superestructuras… Es tiempo para los individuos. 
-¿A qué se debe la falta de liderazgo de los políticos? ¿Están perpetuando viejas estructuras? 
-Las emociones que la mayoría de nosotros tenemos y que crean esas situaciones de egoísmo que hemos comentado, desafortunadamente, son las mismas que tienen nuestros líderes. No puedes dar la paz en una iglesia y salir pisando a los demás al salir porque tienes prisa. Esa es una típica oposición entre el cuerpo y la mente, no hay coherencia entre lo que dices, lo que haces y lo que piensas. Si existe una mente común, una red de pensamiento a la que toda la gente está unida, 
¿Con qué pensamientos se podrían crear nuevos líderes? 
-La sustancia que unifica las células y el universo entero es el amor. En una neurona se puede observar cómo una cierta cantidad de esa sustancia desconecta los patrones antiguos de pensamiento. Se da cuando empezamos a tomar decisiones que consideran al todo. Primero hay que sentir amor por uno mismo y, en consecuencia, amamos todo lo demás. Si no nos gustan ciertas cosas, debemos eliminarlas antes en nosotros. 
¿Es posible que la actual crisis se materializara porque muchas mentes la crearon con sus pensamientos? 
-Como científico, le digo que sí, ¡evidentemente! La crisis ha estado en la mente de todas esas personas. ¿Cómo será el cerebro de un hombre consciente? 
-Tendrá muchas más conexiones sinápticas, las que comunican entre sí la información que contienen las neuronas. Veremos el cerebro trabajando en una forma de pensamiento más coherente, con transmisiones neurológicas mucho más rápidas. El lóbulo frontal estará completamente conectado con el subconsciente, y tendremos neurotransmisores secuenciados desde la glándula pineal, que mejorarán nuestra percepción de la realidad. Quizás algunas personas estén a las puertas de un cambio de potencial de su cerebro. Lo único que sé es que no puedes esperar a que el cambio se produzca. Tienes que actuar sobre él. Dios no te elige, tú te eliges.

Texto de Elisabet Bonshoms Fotos de Xavier Cervera
Me lo envió una amiga con este texto:

Una amiga sicóloga me ha enviado este artículo que me parece interesante sobre el cerebro. leélo con detenimiento por si te interesa. JOE DISPENSA ha escrito un libro que se titula "Desarrolla tu cerebro"

Yo lo comparto por si alguien quiere bucear por este mundo del cerebro que siempre es bueno conocer cómo podemos ayudarnos con la fuerza de la mente.

sábado, 18 de septiembre de 2010

El Tango patrimonio de la humanidad


El tango es un género musical y una danza. De naturaleza netamente urbana y renombre internacional, musicalmente tiene forma binaria (tema y estribillo) y compás de cuatro cuartos (a pesar de que se le llama «el dos por cuatro»). Clásicamente se interpreta mediante orquesta típica o sexteto y reconoce el bandoneón como su instrumento esencial.
La coreografía, diseñada a partir del abrazo de la pareja, es sumamente sensual y compleja. Las letras están compuestas con base a un argot local llamado lunfardo y suelen expresar las tristezas, especialmente «en las cosas del amor», que sienten los hombres y las mujeres de pueblo, circunstancia que lo emparenta en cierto modo con el blues.
Ernesto Sabato dice que por sobre todas las cosas el tango es un híbrido, una expresión original y nueva que deriva de una movilización humana gigantesca y excepcional.





DECLARACION OFICIAL DE LA UNESCO HACE UN AÑO
El tango ya es Patrimonio Cultural de la Humanidad
Fue el primero de 76 elementos inmateriales del mundo incluidos en una lista que reconoció el organismo de Naciones Unidas.







Si te queda alguna duda visita tango espectacular

jueves, 16 de septiembre de 2010

Atardecer



Languidece la tarde, otro día se aleja,
el lejano horizonte su pálida luz refleja
sobre las primeras sombras de la noche.

Su tímido parpadeo me recuerda
la Esperanza, que renace en ocasiones,
cual fugaz estrella ilumina corazones
luego como el atardecer se desvanece,
con nuestros sueños e ilusiones.


Katy 1978

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Jean-Pierre Augier (escultor) I














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Nacido en 1941 en Niza, vive y trabaja entre los olivos de Saint-Antoine-de-Siga, cuna de su familia, Levens y Saint-Blaise (Alpes-Maritimes).
De niño, se interesó en las viejas herramientas abandonadas y a aprender a soldar con materiales diversos.
Página oficial

domingo, 12 de septiembre de 2010

Casi (por poco)


Aun peor que la convicción del no, y la certeza del si, es la desilusión de un casi!
Es que casi me incomoda, que casi me entristece, trayendo todo lo que podría haber sido y no fue.Parece que nos quedamos a medias.
Quien casi ganó,aún juega! Quien casi pasó,aún estudia! Quien casi amó,¡No amó!
Basta pensar en las oportunidades que se escaparon por los dedos, en las oportunidades que se perdieron por miedo, en las ideas que nunca salieron del papel, por esa manía de vivir en la indesición.
Me pregunto a veces, ¿qué nos lleva a escoger una vida mediocre?
La respuesta me la sé de memoria, está estampada en la distancia y en la tibieza de las sonrisas. En frialdad de los abrazos, en la indiferencia de un buen dia casi susurrado....
Sobra cobardía y falta coraje hasta para ser feliz....
Tal vez esa falta de coraje, fueran buenos motivos para decidir entre la alegría y el dolor.
Si la naturaleza estuviese aún en medio término...
El mar no tendría olas !Los días serían nublados !El arco iris en tonos de ceniza !
El casi no ilumina... No inspira ! No calma...Sólo amplía el vacío que cada uno trae dentro de sí.
Preferir la derrota previa antes que la duda de la victoria, es desperdiciar las oportunidades de merecer, de lograr, de conseguir.
Para los errores perdón !Para los fracasos oportunidad !
Nada se adelanta acercarse a un corazón casi vacío....
No dejes: que la nostalgia te sofoque, que la rutina te incomode, que el miedo te impida intentar. El casi siempre es motivo de frustración.
Desconfía del destino y cree en ti mismo !
Cambia el casi, por la certeza del yo puedo conseguir con mi trabajo lo que deseo y sueño

viernes, 10 de septiembre de 2010

Los Hijos (Khalil Gibran)


Se dice que en cierta ocasión, una mujer que llevaba un niño en sus brazos, le dijo:
“Maestro, háblanos de los hijos” y él respondió:

Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Ellos son los hijos y las hijas de la Vida que trata de llenarse a si misma
Ellos vienen a través de vosotros pero no de vosotros.
Y aunque ellos están con vosotros no os pertenecen.
Les podéis dar vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos pero no a sus almas,
Pues sus almas moran en la casa del mañana,
que ni aun en sueños os será dado visitar.
Podéis anhelar ser como ellos,

pero no luchéis para hacerlos como sois vosotros.
Porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.
Vosotros sois los arcos con los que vuestros hijos,
como flechas vivientes son lanzados a la Vida.
El Gran Arquero ve la diana en el camino del infinito,
y la dobla con su poder y sus flechas pueden ir rápidas y lejos.
"Que el hecho de estar en manos del arquero sea para su dicha,

por que así como Él ama la flecha que dispara,
ama también el arco que permanece firme."

Khalil Gibran ( Del libro "El Profeta")
Poeta, Pintor, Novelista, Ensayista y Filósofo
Becharré, Líbano (1883) - N.Y. (1931)
A los 11 años, emigra con gran parte de su familia, a los Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades.
Su fama y su influencia se
esparce por todo el orbe.
Sus reflexiones y su poesía se han traducido a más de veinte idiomas, y sus dibujos y pinturas se han expuesto en las grandes capitales del mundo.
Durante esa estadía, le nace la idea de escribir un libro, que con el tiempo sería su obra cumbre: El Profeta.

Tal vez muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de vivir nuestra vida y quizás la libertad de elegir. Ayudemos a nuestros hijos a volar y a abandonar el nido cuando llegue la hora sin intentar retenerles ni pedirles que vuelvan cuando hayan decidido volar.
Ellos construiran su propio nido, en el cual algún día también por ley de vida se quedaran solos. Dejémos que vuelen libres, amémosles sin condiciones para que nunca se sientan obligados .Terminemos de vivir nuestra vida amándoles sin condiciones aunque permanezcamos siempre abiertos a sus necesidades. Dejémos que ellos vivan la suya, la que han escogido. Así ellos siempre nos querrán.
Katy

jueves, 9 de septiembre de 2010

martes, 7 de septiembre de 2010

El sexo por Isabel Allende

Mi vida sexual comenzó temprano, más o menos a los cinco años, en el kindergarten de las monjas ursulinas, en Santiago de Chile. Supongo que hasta entonces había permanecido en el limbo de la inocencia, pero no tengo recuerdos de aquella prístina edad anterior al sexo.
Mi primera experiencia consistió en tragarme casualmente una pequeña muñeca de plástico. 
-Te crecerá adentro, te pondrás redonda y después te nacerá un bebé- me explicó mi mejor amiga, que acababa de tener un hermanito. ¡Un hijo! Era lo último que deseaba. Siguieron días terribles, me dio fiebre, perdí el apetito, vomitaba. Mi amiga confirmó que los síntomas, eran iguales a los de su mamá. Por fin una monja me obligó a confesar la verdad.
 -Estoy embarazada -admití hipando. Me vi cogida de un brazo y llevada por el aire hasta la oficina de la Madre Superiora. Así comenzó mi horror por las muñecas y mi curiosidad por ese asunto misterioso cuyo solo nombre era impronunciable: sexo.
Las niñas de mi generación carecíamos de instinto sexual, eso lo inventaron Master y Johnson mucho después. Sólo los varones padecían de ese mal que podía conducirlos al infierno y que hacía de ellos unos faunos en potencia durante todas sus vidas. Cuando una hacía alguna pregunta escabrosa, había dos tipos de respuesta, según la madre que nos tocara en suerte. 
La explicación tradicional era la cigüeña que venía de París y la moderna era sobre flores y abejas. Mi madre era moderna, pero la relación entre el polen y la muñeca en mi barriga me resultaba poco clara. A los siete años me prepararon para la Primera Comunión. 
Antes de recibir la hostia había que confesarse. Me llevaron a la iglesia, me arrodillé detrás de una cortina de felpa negra y traté de recordar mi lista de pecados, pero se me olvidaron todos. En medio de la oscuridad y el olor a incienso escuché una voz con acento de Galicia.-¿Te has tocado el cuerpo con las manos? 
-Sí, padre. -¿A menudo, hija? -Todos los días... -¡Todos los días! ¡Esa es una ofensa gravísima a los ojos de Dios, la pureza es la mayor virtud de una niña, debes prometer que no lo harás más!
Prometí, claro, aunque no imaginaba cómo podría lavarme la cara o cepillarme los dientes sin tocarme el cuerpo con las manos. (Este traumático episodio me sirvió para 'Eva Luna', treinta y tantos años más tarde. Una nunca sabe para qué se está entrenando.) Nací al sur del mundo, durante la Segunda Guerra Mundial en el seno de una familia emancipada e intelectual en algunos aspectos y casi paleolítica en otros. 
Me crie en el hogar de mis abuelos, una casa estrafalaria donde deambulaban los fantasmas invocados por mi abuela con su mesa de tres patas. Vivían allí dos tíos solteros, un poco excéntricos, como casi todos los miembros de mi familia. Uno de ellos había viajado a la India y le quedó el gusto por los asuntos de los fakires, andaba apenas cubierto por un taparrabos recitando los 999 nombres de Dios en sánscrito 

El otro era un personaje adorable, peinado como Carlos Gardel y amante apasionado de la lectura. (Ambos sirvieron de modelos-algo exagerados, lo admito- para Jaime y Nicolás en 'La casa de los espíritus'.) La casa estaba llena de libros, se amontonaban por todas partes, crecían como una flora indomable, se reproducían ante nuestros ojos. Nadie censuraba o guiaba mis lecturas y así leí al Marqués de Sade, pero creo que era un texto muy avanzado para mi edad; el autor daba por sabidas cosas que yo ignoraba por completo, me faltaban referencias elementales. El único hombre que había visto desnudo era mi tío, el fakir, sentado en el patio contemplando la luna y me sentí algo defraudada por ese pequeño apéndice que cabía holgadamente en mi estuche de lápices de colores. ¿Tanto alboroto por eso? 
A los once años yo vivía en Bolivia. Mi madre se había casado con un diplomático, hombre de ideas avanzadas, que me puso en un colegio mixto. Tardé meses en acostumbrarme a convivir con varones, andaba siempre con las orejas rojas y me enamoraba todos los días de uno diferente. 
Los muchachos eran unos salvajes cuyas actividades se limitaban al fútbol y las peleas del recreo, pero mis compañeras estaban en la edad de medirse el contorno del busto y anotar en una libreta los besos que recibían. 
Había que especificar detalles: quién, dónde, cómo. Había algunas afortunadas que podían escribir:' Felipe, en el baño, con lengua.' Yo fingía que esas cosas no me interesaban, me vestía de hombre y me trepaba a los árboles para disimular que era casi enana y menos sexy que un pollo. En la clase de biología nos enseñaban algo de anatomía y el proceso de fabricación de los bebés, pero era muy difícil imaginarlo. 
Lo más atrevido que llegamos a ver en una ilustración fue una madre amamantando a un recién nacido. De lo demás no sabíamos nada y nunca nos mencionaron el placer, así es que el meollo del asunto se nos escapaba ¿por qué los adultos hacían esa cochinada? 
La erección era un secreto bien guardado por los muchachos, tal como la menstruación lo era por las niñas. La literatura me parecía evasiva y yo no iba al cine, pero dudo que allí se pudiera ver algo erótico en esa época. Las relaciones con los muchachos consistían en empujones, manotazos y recados de las amigas: dice el Keenan que quiere darte un beso, dile que sí pero con los ojos cerrados, dice que ahora ya no tiene ganas, dile que es un estúpido, dice que más estúpida eres tú y así nos pasábamos todo el año escolar. La máxima intimidad consistía en masticar por turnos el mismo chicle. 
Una vez pude luchar cuerpo a cuerpo con el famoso Keenan, un pelirrojo a quien todas las niñas amábamos en secreto. Me sacó sangre de narices, pero esa mole pecosa y jadeante aplastándome contra las piedras del patio, es uno de los recuerdos más excitantes de mi vida.
 En otra ocasión me invitó a bailar en una fiesta. A La Paz no había llegado el impacto del rock que empezaba a sacudir al mundo, todavía nos arrullaban Nat King Cole y Bing Crosby (¡Oh, Dios! ¿Era eso la prehistoria? ). 
Se bailaba abrazados, a veces chic-to-chic, pero yo era tan diminuta que mi mejilla apenas alcanzaba la hebilla del cinturón de cualquier joven normal. Keenan me apretó un poco y sentí algo duro a la altura del bolsillo de su pantalón y de mis costillas. Le di unos golpecitos con las puntas de los dedos y le pedí que se quitara las llaves, porque me hacían daño. Salió corriendo y no regresó a la fiesta. 
Ahora, que conozco más de la naturaleza humana, la única explicación que se me ocurre para su comportamiento es que tal vez no eran las llaves. En 1956 mi familia se había trasladado al Líbano y yo había vuelto a un colegio de señoritas, esta vez a una escuela inglesa cuáquera, donde el sexo simplemente no existía, había sido suprimido del universo por la flema británica y el celo de los predicadores. Beirut era la perla del Medio Oriente. En esa ciudad se depositaban las fortunas de los jeques, había sucursales de las tiendas de los más famosos modistos y joyeros de Europa, los Cadillac con ribetes de oro puro circulaban en las calles junto a camellos y mulas. 
Muchas mujeres ya no usaban velo y algunas estudiantes se ponían pantalones, pero todavía existía esa firme línea fronteriza que durante milenios separó a los sexos. La sensualidad impregnaba el aire, flotaba como el olor a manteca de cordero, el calor del mediodía y el canto del muecín convocando a la oración desde el alminar. El deseo, la lujuria, lo prohibido... 
Las niñas no salían solas y los niños también debían cuidarse. Mi padrastro les entregó largos alfileres de sombrero a mis hermanos, para que se defendieran de los pellizcos en la calle. En el recreo del colegio pasaban de mano en mano foto-novelas editadas en la India con traducción al francés, una versión muy manoseada de 'El amante de Lady Chatterley' y pocket-books sobre las orgías de Calígula. 
Mi padrastro tenía 'Las 'Mil y Una Noches' bajo llave en su armario, pero yo descubrí la manera de abrir el mueble y leer a escondidas trozos de esos magníficos libros de cuero rojo con letras de oro. Me zambullí en el mundo sin retorno de la fantasía, guiada por huríes de piel de leche, genios que habitaban en las botellas y príncipes dotados de un inagotable entusiasmo para hacer el amor. Todo lo que había a mi alrededor invitaba a la sensualidad y mis hormonas estaban a punto de explotar como granadas, pero en Beirut vivía prácticamente encerrada.
Las niñas decentes no hablaban siquiera con muchachos, a pesar de lo cual tuve un amigo, hijo de un mercader de alfombras, que me visitaba para tomar Coca-Cola en la terraza. Era tan rico, que tenía motoneta con chófer. Entre la vigilancia de mi madre y la de su chófer, nunca tuvimos ocasión de estar solos. Yo era plana. Ahora no tiene importancia, pero en los cincuenta eso era una tragedia, los senos eran considerados la esencia de la feminidad. 
La moda se encargaba de resaltarlos: sweater ceñido, cinturón ancho de elástico, faldas infladas con vuelos almidonados. Una mujer pechugona tenía el futuro asegurado. Los modelos eran Jane Mansfield, Gina Lollobrigida, Sofía Loren. Qué podía hacer una chica sin pechos? Ponerse rellenos.
 En 1958 el Líbano estaba amenazado por la guerra civil. Después de la crisis del Canal de Suez se agudizaron las rivalidades entre los sectores musulmanes, inspirados en la política pan arábiga de Gamal Abder Nasser, y el gobierno cristiano. 
El Presidente Camile Chamoun pidió ayuda a Eisenhower y en julio desembarcó la VI Flota norteamericana. De los portaaviones desembarcaron cientos de marines bien nutridos y ávidos de sexo. Los padres redoblaron la vigilancia de sus hijas, pero era imposible evitar que los jóvenes se encontraran. Me escapé del colegio para ir a bailar con los yanquis. Experimenté la borrachera del pecado y del rockn'roll. Por primera vez mi escaso tamaño resultaba ventajoso, porque con una sola mano los fornidos marines podían lanzarme por el aire, darme dos vueltas sobre sus cabezas rapadas y arrastrarme por el suelo al ritmo de la guitarra frenética de Elvis Presley.
Entre dos volteretas recibí el primer beso de mi carrera y su sabor a cerveza y a Ketchup me duró dos años. Los disturbios en el Líbano obligaron a mi padrastro a enviar a los niños de regreso a Chile. Otra vez viví en la casa de mi abuelo. A los quince años, cuando planeaba meterme a monja para disimular que me quedaría solterona, un joven me distinguió por allí abajo, sobre el dibujo de la alfombra, y me sonrió. Creo que le divertía mi aspecto. Me colgué de su cintura y no lo solté hasta cinco años después, cuando por fin aceptó casarse conmigo. 
La píldora anticonceptiva ya se había inventado, pero en Chile todavía se hablaba de ella en susurros. Se suponía que el sexo era para los hombres y el romance para las mujeres, ellos debían seducirnos para que les diéramos la prueba de amor' y nosotras debíamos resistir para llegar 'puras' al matrimonio, aunque dudo que muchas lo lograran. No sé exactamente cómo tuve dos hijos. 
Y entonces sucedió lo que todos esperábamos desde hacía varios años. La ola de liberación de los sesenta recorrió América del Sur y llegó hasta ese rincón al final del continente donde yo vivía. Arte pop, mini-falda, droga, sexo, bikini y los Beatles. Todas imitábamos a Brigitte Bardot, despeinada, con los labios hinchados y una blusita miserable a punto de reventar bajo la presión de su feminidad. De pronto un revés inesperado: se acabaron las exuberantes divas francesas o italianas, la moda impuso a la modelo inglesa Twiggy, una especie de hermafrodita famélico. 
Para entonces a mí me habían salido pechugas, así es que de nuevo me encontré al lado opuesto del estereotipo. Se hablaba de orgías, intercambio de parejas, pornografía. Sólo se hablaba, yo nunca las vi. Los homosexuales salieron de la oscuridad, sin embargo yo cumplí 28 años sin imaginar cómo lo hacen. Surgieron los movimientos feministas y tres o cuatro mujeres nos sacamos el sostén, lo ensartamos en un palo de escoba y salimos a desfilar, pero como nadie nos siguió, regresamos abochornadas a nuestras casas. Florecieron los hippies y durante varios años anduve vestida con harapos y abalorios de la India.
Intenté fumar mariguana pero después de aspirar seis cigarros sin volar ni un poco, comprendí que era un esfuerzo inútil. Paz y amor. Sobre todo amor libre, aunque para mí llegaba tarde, porque estaba irremisiblemente casada. Mi primer reportaje en la revista donde trabajaba fue un escándalo. Durante una cena en casa de un renombrado político, alguien me felicitó por un artículo de humor que había publicado y preguntó si no pensaba escribir algo en serio. Respondí lo primero que me vino a la mente: sí, me gustaría entrevistar a una mujer infiel. 
Hubo un silencio gélido en la mesa y luego la conversación derivó hacia la comida. Pero a la hora del café la dueña de casa -treinta y ocho años, delgada, ejecutiva en una oficina gubernamental, traje Chanel- me llevó aparte y me dijo que sí le juraba guardar el secreto de su identidad, ella aceptaba ser entrevistada. Al día siguiente me presenté en su oficina con una grabadora. Me contó que era infiel porque disponía de tiempo libre después de almuerzo, porque el sexo era bueno para el ánimo, la salud y la propia estima y porque los hombres no estaban tan mal, después de todo.
Es decir, por las mismas razones de tantos maridos infieles, posiblemente el suyo entre ellos. No estaba enamorada, no sufría ninguna culpa, mantenía una discreta garçonière que compartía con dos amigas tan liberadas cómo ella. Mi conclusión, después de un simple cálculo matemático, fue que las mujeres son tan infieles como los hombres, porque sino ¿con quién lo hacen ellos? No puede ser solo entre ellos o todos siempre con el mismo puñado de voluntarias.
Nadie perdonó el reportaje, como tal vez lo hubieran hecho si la entrevistada tuviera un marido en silla de ruedas y un amante desesperado. El placer sin culpa ni excusas resultaba inaceptable en una mujer. A la revista llegaron cientos de cartas insultándonos. Aterrada, la directora me ordenó escribir un artículo sobre 'la mujer fiel'. Todavía estoy buscando una que lo sea por buenas razones. Eran tiempos de desconcierto y confusión para las mujeres de mi edad.
Leíamos el Informe Kinsey, el Kamasutra y los libros de las feministas norteamericanas, pero no lográbamos sacudirnos la moralina en que nos habían criado Los hombres todavía exigían lo que no estaba dispuestos a ofrecer, es decir, que sus novias fueran vírgenes y sus esposas castas. Las parejas entraron en crisis, casi todas mis amistades se separaron. En Chile no hay divorcio, lo cual facilita las cosas, porque la gente se separa y se junta sin trámites burocráticos. 
Yo tenía un buen matrimonio y drenaba la mayor parte de mis inquietudes en mi trabajo. Mientras en la casa actuaba como madre y esposa abnegada, en la revista y en mi programa de televisión aprovechaba cualquier excusa para hacer en público lo que no me atrevía a hacer en privado, por ejemplo, disfrazarme de corista, con plumas de avestruz en el trasero y una esmeralda de vidrio pegada en el ombligo. En 1975 mi familia y yo abandonamos Chile, porque no podíamos seguir viviendo bajo la dictadura del General Pinochet. El apogeo de la liberación sexual nos sorprendió en Venezuela, un país cálido, donde la sensualidad se expresa sin subterfugios. 
En las playas se ven machos bigotudos con unos bikinis diseñados para resaltar lo que contienen. Las mujeres más hermosas del mundo (ganan todos los concursos de belleza), caminan por la calle buscando guerra, al son de una música secreta que llevan en las caderas. En la primera mitad de los 80 no se podía ver ninguna película, excepto las de Walt Disney, sin que aparecieran por lo menos dos criaturas copulando. Hasta en los documentales científicos había amebas o pingüinos que lo hacían. 
Fui con mi madre a ver 'El Imperio de los Sentidos' y no se inmutó. Mi padrastro les prestaba sus famosos libros eróticos a los nietos, porque resultaban de una ingenuidad conmovedora comparados con cualquier revista que podían comprar en los kioscos. Había que estudiar mucho para salir airosa de las preguntas de los hijos (mamá qué es pedofilia?) y fingir naturalidad cuando las criaturas inflaban condones y los colgaban como globos en las fiestas de cumpleaños. 
Ordenando el baño de mi hijo adolescente encontré un libro forrado en papel marrón y con mi larga experiencia adiviné el contenido antes de abrirlo. No me equivoqué, era uno de esos modernos manuales que se cambian en el colegio por estampas de futbolistas. Al ver a dos amantes frotándose con mousse de salmón me di cuenta de todo lo que me había perdido en la vida.¡Tantos años cocinando y desconocía los múltiples usos del salmón!
 ¿En que habíamos estado mi marido y yo durante todo ese tiempo? Ni siquiera teníamos un espejo en el techo del dormitorio. Decidimos ponernos al día, pero después de algunas contorsiones muy peligrosas -como comprobamos más tarde en las radiografías de columna- amanecimos echándonos linimento en las articulaciones, en vez de mousse en el punto G. Cuando mi hija Paula terminó el colegio entró a estudiar Psicología con especialización en sexualidad humana. 
Le advertí que era una imprudencia, que su vocación no sería bien comprendida, no estábamos en Suecia. Pero ella insistió. Paula tenia un novio siciliano cuyos planes eran casarse por la iglesia y engendrar muchos hijos, una vez que ella aprendiera a cocinar pasta. 
Físicamente mi hija engañaba a cualquiera, parecía una virgen de Murillo, grácil, dulce, de pelo largo y ojos lánguidos, nadie imaginaría que era experta en esas cosas. En medio del Seminario de Sexualidad yo hice un viaje a Holanda y ella me llamó por teléfono para pedirme que le trajera cierto material de estudio. Tuve que ir con una lista en la mano a una tienda en Ámsterdam y comprar unos artefactos de goma rosada en forma de plátanos. Eso no fue lo más bochornoso. Lo peor fue cuando en la aduana de Caracas me abrieron la maleta y tuve que explicar que no eran para mí, sino para mi hija. Paula empezó a circular por todas partes con una maleta de juguetes pornográficos y el siciliano perdió la paciencia. Su argumento me pareció razonable: no estaba dispuesto a soportar que su novia anduviera midiéndole los orgasmos a otras personas. 
Mientras duraron los cursos, en casa vimos videos con todas las combinaciones posibles: mujeres con burros, parapléjicos con sordomudas, tres chinas y un anciano, etc. Venían a tomar el té transexuales, lesbianas, necrofílicos, onanistas, y mientras la virgen de Murillo ofrecía pastelitos, yo aprendía cómo los cirujanos convierten a un hombre en mujer mediante un trozo de tripa. 
La verdad es que pasé años preparándome para cuando nacieran mis nietos. Compré botas con tacones de estilete, látigos de siete puntas, muñecas infladas con orificios practicables y bálsamos afrodisíacos, aprendí de memoria las posiciones sagradas del erotismo hindú y cuando empezaba a entrenar al perro para fotos artísticas, apareció el Sida y la liberación sexual se fue al diablo. 
En menos de un año todo cambió. Mi hijo Nicolás ya se cortó los mechones verdes que coronaban su cabeza, se quitó sus catorce alfileres de las orejas y decidió que era más sano vivir en pareja monogámica. 
Paula abandonó la sexología, porque parece que ya no era rentable, y en cambio se propuso hacer una maestría en educación cognoscitiva y aprender a cocinar pasta con la esperanza de encontrar otro novio. Lo encontró, se casaron y luego vino la muerte y se la llevó, pero esa es otra historia. 

Yo compré ositos de peluche para los futuros nietos, me comí­ la mousse de salmón y ahora cuido mis flores y mis abejas. Isabel Allende Es una conocida escritora y dramaturga chilena. 
Está considerada la más popular novelista iberoamericana. 

Ha vendido más de 35 millones de ejemplares y su trabajo ha sido traducido a más de 27 idiomas. 
 Obras La casa de los siete espejos (1975). 
La casa de los espíritus (1982). 
La gorda de porcelana (1984). 
De amor y de sombra (1984). 
Eva Luna (1987). 
Cuentos de Eva Luna (1989). 
El plan infinito (1991). Paula (1994).
 Afrodita (1997). Hija de la fortuna (1999).
 Retrato en sepia (2000). La ciudad de las bestias (2002). 
Mi país inventado (2003) El reino del dragón de oro (2003) 
El bosque de los pigmeos (2004) 
El Zorro: Comienza la leyenda (2005) Inés del alma mía 
(2006) La suma de los días (2007) La Revolución desarmada (2007) 
(Sólo el prólogo. Trata sobre Salvador Allende)

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