Piensa

La vida es corta para levantarnos por la mañana con tristezas, nadie dice que será fácil, sólo te puedo asegurar que valdrá la pena

domingo, 3 de agosto de 2014

Cuestión de razonamiento ( Relato policíaco)


CUESTIÓN DE RAZONAMIENTO

-Dudo mucho que podamos hacerlo.
-Si tuviésemos alguna pista…, pero la habitación quedó completamente desierta.
-La ventana cerrada, la puerta también… ¿es posible que haya sido la asistenta?
Llamaron con varios golpes secos al despacho. El inspector Estévez se levantó de su asiento situado frente al del comisario Clemente y abrió la puerta. En la entrada estaba un agente vestido de azul.
-Señor comisario, hay aquí fuera alguien que pregunta por usted.
-Hazle pasar -replicó el comisario-.
Un segundo después apareció en el umbral un hombre joven. Vestía una chaqueta marrón y unos pantalones de pana oscuros. No tenía bigote ni barba, no llevaba gafas ni cualquier otro complemento. Usaba un sombrero estilo Indiana Jones. Po los rasgos parecía del lugar. Agitó la mano a modo de saludo.
-¿Sí? -preguntó el comisario-. El hombre le alargó una tarjeta.
-“Alfredo Santos. Detective privado” -leyó el comisario en alta voz-. Tome asiento. ¿Y bien?
-Usted es el comisario Clemente bajo cuya jurisdicción se encuentra la Villa de Luesia, ¿no?
-Así es. Usted, señor Santos, viene supongo, a ayudarnos con el caso Luesia, ¿no?
-Por supuesto. Tengo mis fuentes de información y me enteré del asunto, pero necesito detalles. ¿Sería usted tan amable de dármelos?
-Bueno, no hay ningún problema -dijo el comisario al tiempo que movía un poco su poblado bigote.- El robo tuvo lugar en la Villa de Luesia hace un par de días, en la casa de uno de los vecinos, el señor Vicente Rodríguez. Allí se hospedaban con él desde ese mismo día su prima Leticia Gil y el marido de ésta, un tal Rodolfo Ortiz. En el domicilio trabaja habitualmente una asistenta, Juana Fuertes, que se encarga de limpiar, planchar y cocinar durante cinco horas diarias. Aquel fatídico día, el señor Rodríguez salió a medio día del comedor después del café, como lo habían hecho ya sus dos parientes y subió a su habitación a dormir la siesta.
El comisario hizo una pausa para carraspear, tomó el aire y prosiguió.
-Dos horas después, el señor Rodríguez se levantó y se dirigió al salón de estar, con la intención de ponerse a leer un libro. La puerta está habitualmente cerrada con cerrojo para seguridad de los objetos de valor que guarda allí, así que fue antes a coger la llave a la cocina, donde Juana estaba fregando los platos. Cogió la llave de encima de la mesa, fue al salón, entró y, ¡sorpresa! ¡El cuadro valorado en diez mil euros que habitualmente colgaba sobre la chimenea había volado! Rápidamente telefoneó a la policía. Llegué un cuarto de hora más tarde. El pobre hombre estaba hecho un manojo de nervios. Comprobé que las ventanas del salón estaban cerradas por dentro, por lo que era imposible que alguien hubiera entrado en la estancia por ellas.
-En ese caso, sólo hay cuatro sospechosos -murmuró el detective-.
-Interrogamos a los cuatro sospechosos –tomó la palabra el inspector Estévez-. Al propio Vicente Rodríguez, a su prima, al marido de ella y a la asistenta. El dueño contó todo lo que el comisario ha relatado hace un momento. Su prima me dijo que había estado leyendo en su habitación media hora después de comer y que luego durmió la siesta hasta que la despertamos. Ortiz afirmó haber estado paseando por la calle hasta que recibió nuestra llamada. Pudo probarlo, se había sacado unas fotografías con unos amigos delante del Ayuntamiento. Y la asistenta, Juana, estuvo ocupada con las tareas domésticas en la cocina todo el tiempo. Ella fue la única que tuvo la posibilidad de coger y usar la llave, y, dado que nadie más afirmó haber estado en la cocina, es la sospechosa principal.
-¿El cuadro estaba asegurado? –preguntó el detective Santos-.
-Sí, pero el señor Rodríguez sigue exasperado. Dice que el valor monetario no es lo mismo…-explicó el comisario-.
-¿Cómo es el salón?
-Es rectangular, tiene un par de estanterías al fondo, sofás a los lados, una mesa en medio y una chimenea en una esquina – aclaró el inspector-. En la pared de la chimenea como le he explicado es en la que estaba el cuadro.
-¿Registraron bien el salón?
-Claro que sí. Miramos detrás de las estanterías, bajo los sofás…
-¿Tiene alfombra el salón?
-Alf… ¿alfombra? Sí, hay una… - musitó el inspector-.
-¿Y miraron también debajo de ella?
-¡Maldita sea! ¡Se me olvidó mirar bajo la alfombra! –contestó el inspector con una subida del tono de voz-.
-¿Cómo? -dijo el comisario- ¡Vaya allí ahora mismo! ¡Registre bien la casa hasta ponerla patas arriba!
El inspector pegó un bote en su silla y, sin coger si quiera su abrigo de la percha, salió a toda prisa del despacho.
-Puede que el cuadro se encuentre pero… ¿y si el ladrón utilizó guantes para no dejar huellas dactilares? -refunfuñó el comisario-. No le cogeríamos.
-No nos fijemos en el cuadro, sino en los sospechosos. El comportamiento de uno de ellos es bastante llamativo.
-¿El de cuál? –preguntó el comisario-.
-Veamos. La prima estuvo leyendo tranquilamente en su habitación. Su marido tiene coartada. La señora Juana hizo su trabajo de siempre. ¿Y el señor Rodríguez? Duerme una siesta, se dirige a leer al salón y se da cuenta de que ha olvidado coger la llave. Mi pregunta es: ¿cómo notó después nada más entrar al salón que faltaba el cuadro?
-Sí…eso es raro. Pero, ¿cómo podría haber entrado a robarlo sin la llave?
-Cuando las ventanas estaban cerradas, está pensando ¿verdad? – sugirió el comisario-.
-Eso es.
-Bien. He aquí mi teoría. El señor Rodríguez salió de la casa sin ser visto después de bajar de su habitación. Entró en el salón por una de las ventanas, que horas antes había dejado abierta. Cogió el cuadro, lo guardó en un lugar seguro, salió por la ventana, entró de nuevo en la casa y fue a coger la llave a la cocina. Por último entró en el salón, cerró la ventana y rápidamente hizo una llamada a la policía.
-Pero eso mismo pudo haberlo hecho la asistenta, o también la prima…
-La señora Gil debía desconocer la existencia de la llave, dado que era el primer día que se hospedaba en casa de su primo, y la asistenta Juana estaba ocupada en la cocina lavando…tendría que haber dejado alguna huella, una mancha de jabón… Fue el señor Rodríguez, imagino que andaba escaso de dinero y quería cobrar el seguro sin perder su cuadro.
-¡Increíble! ¡Y lo ha deducido en un momento! –se admiró el comisario-.
El detective se levantó y cogió su sombrero.
-Acuérdese de mí señor Clemente si tiene algún problema. Buena suerte en la Villa de Luesia.
Salió del despacho con un gesto de despedida El comisario quedó allí, meditando, hasta que sonó el teléfono. Era el inspector Estévez.
-¿Y el cuadro?
-Bajo la alfombra, señor. Estaba bajo la alfombra…
El comisario se volvió hacia la puerta por donde había desaparecido el detective unos momentos antes.
-Y no he podido ni darle las gracias –se lamentó-.
El coche de Alfredo Santos se perdía ya en el horizonte.

(Hércules XXI)

Un breve relato policíaco ganador del primer premio de un CERTAMEN LITERARIO en la Modalidad Nacional “Cuentos” (El autor tiene 12 años)

16 comentarios:

  1. Bellissimo racconto, avvincente!

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    1. Gracias, me alegro que te gustara:-) Feliz semana

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  2. Un buen relato, con sabor antiguo. Abrazos veraniegos

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    1. Puede que tenga sabor antiguo jajaja pero lo ha escrito un chaval de 12 años:-) Bss

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  3. Si con doce años escribe así, ¿Como lo hará a los treinta ?
    Abrazo.

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    1. Cierto ya ha escrito cuatro relatos largos, pero los publico en el otro blog. Este le traje aquí porque estoy terminado de subir el cuarto "El enigma de la Atalaya".
      Bss

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  4. Boa tarde,
    O conto é belíssimo pela historia e também pela criatividade do autor com apenas 12 anos.
    Dia feliz
    AG
    http://momentosagomes-ag.blogspot.pt/

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    1. Muchas gracias. Feliz semana para ti también.Un abrazo

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  5. ¡Fantástico! por un momento pensé que se trataba de un acertijo de ésos con los que de vez en cuando nos pones a cavilar.
    Tiene que estar toda la familia muy orgullosa del niño, el talento se aprecia nada más empezar a leer. Una historia muy bien narrada, sin obviar ningún detalle, magnífica.

    Mi más sincera felicitación al autor.
    Y tú... ¡límpiate la baba!

    Un beso Katy.

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    1. Una alegría que alguien que escribe tan maravillosamente bien haga esta apreciación:-)
      Gracias Elena
      Ya me la limpio, ya. Está empezando su 5º quinto relato largo. Ojalá siga cuando sea mayor, nunca se sabe
      Bss

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  6. Muy bueno, sobretodo para tener la edad que tiene, es un futuro novelista de primera.
    Besos

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    1. Gracias Ilesín por tu comentario. Sabiendo lo bien que escribes se valora doblemente:-)
      Es un gran lector.
      Bss

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  7. Vaya con Hércules, qué bien. ¿No será nieto de otro llamado Poirot?, porque lo parece.
    Un saludo.

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    1. Es un gran lector de novela policíaca aunque se lee todo lo que cae en sus manos. Pero este género le chifla. No es casual que haya elegido ese seudónimo.
      Bss

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  8. Qué gusto ver gente tan joven que ya reúne tanto talento como para desarrollar todo un relato. Son cosas que nos reconcilian con la especie humana cuando más lo necesitamos. Todavía quedan algunos así, madame. Todavía quedan, y por tanto a nosotros nos queda esperanza.

    Feliz día

    bisous

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    1. El mismo se buscó la asociación y escribió el relato de una sentada. Ya todos estamos convencidos que tiene un ¡a gran capacidad. Lo que hace falta es que siga:-)
      Ciertamente que hay muchos jóvenes con inquietudes como bien dice es una esperanza de futuro.
      Gracias madame . Bisous

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Gracias por tu pasos y mucho agradezco que dejes tu huella,

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